20 mayo, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Género Judiciales

La otra cara de la violencia criminal: dos mujeres asesinadas en menos de un mes

La seguidilla de crímenes ocurridos en las últimas semanas en Comodoro Rivadavia dejó al descubierto una trama de violencia armada que golpea con especial crudeza a las mujeres, muchas veces atrapadas en contextos atravesados por disputas criminales, armas y estructuras masculinas violentas.

Los asesinatos de Agustina Asencio y Mariana Soledad Calfuquir presentan diferencias profundas, pero también un punto en común inquietante: ambas terminaron muertas en ataques cuyo objetivo principal habría sido hombres vinculados a conflictos delictivos.

Agustina Asencio: una trabajadora municipal asesinada en medio de una guerra criminal

El primero de los hechos ocurrió durante la madrugada del 22 de abril en barrio Pueyrredón. Agustina Asencio fue asesinada junto a Rodrigo César Pedro Nieves dentro de un automóvil que recibió una ráfaga de disparos.

Según la investigación, los atacantes buscaban a Nieves, señalado dentro de una histórica disputa entre grupos enfrentados de la ciudad. Sin embargo, Agustina no tenía antecedentes ni vínculos con ese entramado. Trabajaba en el natatorio municipal de Pueyrredón y, de acuerdo con el propio ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, fue una “víctima accidental”.

La joven murió en un contexto de violencia extrema dominado por lógicas de poder masculinas, armas de fuego y disputas territoriales que terminan arrasando también con mujeres completamente ajenas a esos escenarios.

Mariana Calfuquir: una madre asesinada en otra feroz balacera

Menos de un mes después, este martes 19 de mayo, Mariana Soledad Calfuquir fue asesinada durante otro ataque armado en la zona sur de la ciudad. Viajaba junto a Luis Damián Uribe cuando el vehículo fue interceptado a tiros.

Uribe, herido de gravedad, logró conducir hasta la Seccional Séptima para pedir ayuda. Mariana, en cambio, murió dentro del vehículo tras recibir disparos, principalmente en la cabeza.

A diferencia del caso de Agustina, sobre el entorno de Mariana comenzaron a surgir interrogantes dentro de la investigación. Allegados la describieron como una mujer trabajadora, madre de dos hijas, que realizaba viajes mediante aplicaciones, delivery y venta de comida para sostener económicamente a su familia.

Si bien no registraba antecedentes penales, investigadores analizan posibles vínculos indirectos con personas relacionadas a sectores conflictivos de la ciudad. No obstante, hasta el momento no existen imputaciones ni pruebas concluyentes en su contra.

Mujeres atravesadas por violencias que no generaron

La investigación judicial sostiene que, en ambos casos, las mujeres asesinadas no habrían sido el blanco principal de los ataques.

Ese dato vuelve a abrir una discusión profunda sobre cómo las violencias criminales impactan sobre las mujeres: muchas veces desde lugares de vulnerabilidad, dependencia afectiva, desigualdad económica o exposición indirecta a contextos dominados por hombres armados y dinámicas violentas.

Aunque ninguno de los casos fue caratulado judicialmente como femicidio, organizaciones y especialistas en género advierten que las mujeres suelen quedar expuestas de manera diferencial en escenarios atravesados por violencia estructural, crimen organizado y ausencia de protección estatal efectiva.

Iturrioz cuestionó a la Justicia

Tras el crimen de Mariana Calfuquir, el ministro Héctor Iturrioz cuestionó duramente decisiones judiciales que, según afirmó, impidieron avanzar previamente con allanamientos y detenciones vinculadas a Luis Uribe.

“El allanamiento apuntaba directamente a Uribe. Había fotos exhibiendo armas y silenciadores”, aseguró el funcionario, quien además confirmó que dentro del vehículo atacado se hallaron municiones calibre 9 milímetros y un silenciador de fabricación casera.

Para Iturrioz, la escalada de violencia que atraviesa la ciudad es consecuencia directa de estructuras criminales que llevan años operando en Comodoro. “Las consecuencias las paga la sociedad comodorense”, advirtió.

Los asesinatos de Agustina Asencio y Mariana Calfuquir dejaron escenas similares: autos acribillados, disparos en plena vía pública, víctimas intentando escapar y mujeres muertas en medio de ataques ligados a conflictos violentos entre hombres.

Detrás de cada expediente judicial aparecen también historias de mujeres trabajadoras, madres y familias destruidas por una violencia que parece expandirse sin límites en la ciudad petrolera.