20 agosto, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Salud Sociedad

Farmear aura: ¿cuántos puntos vale ser vos?

La tendencia viral transforma el carisma en una competencia de poses, gestos y presencia. Detrás del humor aparece una pregunta profundamente humana: ¿cuánto de nuestro valor dejamos en manos del aplauso?

Por Lic. Itatí Ramírez Arguimbao – Psicóloga, MP 1645

Una pose firme. Una caminata lenta. Una mirada sostenida. Un gesto inspirado en el anime, el fútbol o los memes. Alrededor, celulares, risas y aplausos. La escena forma parte de uno de los fenómenos juveniles más comentados del momento: “farmear aura”.

La expresión combina dos universos. “Farmear” proviene de los videojuegos y significa repetir acciones para acumular recursos, experiencia o puntos. “Aura”, dentro del lenguaje digital, representa carisma, seguridad, estilo, presencia y capacidad de generar impacto.

Así nace una especie de videojuego aplicado a la vida cotidiana. Una respuesta ingeniosa puede sumar “+10.000 de aura”, mientras que un tropiezo frente al público puede restar miles.

Durante 2026, esta tendencia salió de las plataformas y llegó a plazas de diferentes ciudades. En las llamadas “batallas de aura”, adolescentes y jóvenes compiten mediante poses, caminatas, movimientos, improvisaciones y referencias virales. El público elige con sus aplausos y reacciones. El cuerpo se transforma en mensaje y la mirada ajena funciona como marcador.

Mucho más que una pose

Desde la psicología, este fenómeno puede comprenderse como un ritual social que reúne tres procesos centrales: pertenencia, construcción de identidad y búsqueda de reconocimiento.

Compartir códigos como el “six-seven”, la “aura walk” o las poses “sigma” fortalece la sensación de grupo. Con apenas un gesto, cada participante comunica: “Soy parte de esto”.

La tendencia también permite ensayar diferentes versiones de uno mismo: más seguro, más gracioso, más creativo o más desafiante. Durante la adolescencia, etapa marcada por la exploración identitaria, estos espacios pueden convertirse en verdaderos laboratorios sociales.

Animarse a participar, mostrar una habilidad y compartir la experiencia con amigos puede favorecer autonomía, confianza y conexión. La batalla, entonces, se vive como juego, expresión y encuentro.

Cuando el aplauso se vuelve recompensa

La mirada de los pares adquiere una fuerza especial durante la adolescencia. Los aplausos, los comentarios, las visualizaciones y los “me gusta” activan circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y el reconocimiento social.

Cada reacción puede sentirse como una confirmación: “Me vieron”, “les gustó”, “pertenezco”.

El impacto emocional depende del significado que cada persona le otorga a la experiencia.

El pensamiento “quiero divertirme y compartir algo con mis amigos” puede generar entusiasmo, conexión y flexibilidad. El pensamiento “necesito ganar para que me admiren” puede activar tensión, autoobservación constante y chequeo repetido de las reacciones.

La pose permanece igual. El significado psicológico cambia por completo.

La pregunta central apunta a la función: ¿esta experiencia amplía la vida y favorece el encuentro, o convierte cada movimiento en un examen sobre el propio valor?

Dos realidades pueden convivir: disfrutar del reconocimiento y sostener el valor personal más allá del resultado. La atención plena permite registrar qué sucede en el cuerpo, qué emoción aparece y qué impulso guía la conducta. Esa pausa favorece elecciones más conscientes.

Del humor a la presión

El humor puede aliviar la vergüenza, crear complicidad y volver más tolerable la exposición. Convertir una torpeza en “menos cinco mil de aura” ayuda a reírse de la situación y continuar.

El foco de cuidado aparece cuando el estado de ánimo queda atado a los aplausos, cuando surge una preparación rígida de la imagen, cuando la vergüenza impulsa aislamiento o cuando los desafíos aumentan su riesgo para captar atención.

También merece atención el momento en que la broma transforma cuerpos, emociones o rasgos personales en material de humillación.

Acompañar desde la curiosidad

Para madres, padres, docentes y referentes adultos, comprender estos códigos abre una puerta al diálogo. Algunas preguntas pueden iniciar una conversación valiosa:

—¿Qué es lo que más te divierte de esta tendencia?

—¿Cómo te sentís antes, durante y después de participar?

—¿Qué parte de vos querés mostrar cuando farmeás aura?

El acompañamiento incluye consentimiento antes de filmar y publicar, respeto por la intimidad, cuidado físico, libertad para retirarse y una conversación posterior sobre lo vivido.

También podemos ampliar el marcador: la creatividad suma, cuidar a un amigo suma, pedir ayuda suma, expresar una emoción suma y sostener los propios valores frente a la presión del grupo suma.

Farmear aura viste con lenguaje gamer una necesidad humana muy antigua: ser visto, pertenecer y recibir reconocimiento.

El aplauso externo puede iluminar un momento. La mirada propia, los vínculos seguros y la coherencia con los valores sostienen una identidad.

Lic. Itati Ramirez Arguimbao
Psicóloga – MP 1645
Posgrado en Trastornos de Ansiedad
Atención orientada al manejo de ansiedad, estrés y regulación emocional.