Ante la caída de la actividad convencional, la salida de empresas y la reducción de puestos de trabajo, el Sindicato Petrolero de Chubut impulsa una reestructuración de los diagramas laborales, las horas extras y los ingresos extraordinarios. El objetivo es distribuir el trabajo disponible, preservar el empleo e incorporar nuevos perfiles tecnológicos al convenio colectivo.
La crisis que atraviesa la Cuenca del Golfo San Jorge comienza a modificar estructuras laborales y salariales que durante décadas parecieron intocables dentro de la industria petrolera. La reducción de la perforación, la menor cantidad de equipos en actividad, la salida de empresas de servicios y la pérdida sostenida de puestos de trabajo obligaron al Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut a abrir una discusión sobre la continuidad del actual modelo de trabajo, particularmente en el sector de Operaciones Especiales.
Durante una entrevista con La Voz del Sindicato, el secretario general del gremio, Jorge “Loma” Ávila, reconoció que las condiciones que permitieron sostener salarios extraordinarios, grandes cantidades de horas extras, francos trabajados y adicionales dejaron de corresponderse con la realidad productiva de la cuenca. Frente a este escenario, sostuvo que será necesario avanzar hacia una reorganización que permita distribuir mejor el trabajo disponible y evitar que la caída de la actividad continúe provocando despidos y nuevas salidas de empresas.
“Quedó muy poca gente en Operaciones Especiales, y la poca gente que queda no quiere dejar de hacer las horas extras y hay que explicarles que eso se terminó. Nosotros no podemos sostener una actividad que genera sueldos altos para uno y sueldos bajos para otro. Hoy no sé si llegamos a diez empresas de Operaciones Especiales en la cuenca; si seguimos igual vamos a perder más”, advirtió el dirigente.
La situación del sector está directamente vinculada con la fuerte reducción de la perforación convencional y la consecuente disminución de la demanda de servicios petroleros. Según explicó Ávila, actualmente existen equipos de workover y pulling en funcionamiento, pero el volumen de trabajo disponible en Operaciones Especiales resulta insuficiente para sostener la estructura empresarial y laboral que tuvo la cuenca durante los años de mayor actividad.
En ese contexto, el gremio considera necesario avanzar hacia un nuevo diagrama de trabajo que permita preservar la mayor cantidad posible de puestos laborales. “Las empresas se están yendo porque cayó la perforación; no hay perforación, está todo en el piso y no hay nada que sostenga eso. Hay equipos de workover, pulling, hay poco trabajo en Operaciones Especiales. Lo que tenemos que hacer es un diagrama que nos sirva a todos, plantear una situación distinta para defender la mayor cantidad de trabajadores”, señaló.
La discusión también alcanza a las empresas nucleadas en la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE). Desde la conducción sindical consideran que, ante las actuales dificultades para sostener los costos laborales y garantizar la continuidad de las fuentes de empleo, determinadas tareas podrían ser asumidas directamente por las operadoras que permanecen en la Cuenca del Golfo San Jorge.
“Nosotros pedimos que la CEOPE se vaya de Comodoro Rivadavia; no me interesa tenerla en una situación tan difícil, prefiero que lo hagan las operadoras. Prefiero que lo haga PAE, que le va a pagar a la gente y si tiene gente de menos la va a aguantar. Prefiero que lo haga CAPSA, PECOM porque van a hacer lo mismo”, afirmó Ávila.
El planteo sindical está atravesado, además, por las fuertes diferencias salariales existentes dentro de la propia actividad. El dirigente sostuvo que mientras algunos trabajadores directamente vinculados con la producción perciben salarios de entre 3 y 5 millones de pesos, existen casos en los que los ingresos mensuales pueden alcanzar los 20 o 27 millones como consecuencia de la acumulación de horas extras, francos trabajados y otros adicionales.
“Hoy tenemos una diferencia muy grande: el boca de pozo que se rompe el lomo cobra 5 millones de pesos, uno de producción cobra 3 millones y algunos cobran 20 o 27 millones. Empezás a mirar estos casos y decís: el sueldo no es para tres, el sueldo también hay que repartirlo para todos”, sostuvo.
Para el Sindicato Petrolero, la preservación del empleo requerirá modificar prácticas laborales consolidadas durante décadas de mayor actividad y rentabilidad. En ese sentido, Ávila planteó que el objetivo no pasa simplemente por reducir ingresos, sino por reorganizar la distribución del trabajo para evitar que algunos trabajadores acumulen cientos de horas extras mientras otros quedan fuera de la industria.
“No puedo permitir que haya salarios tan diferentes, estoy hablando de un sueldo común. No de un sueldo con 200 horas extras; nosotros nacimos para hacer ocho horas de trabajo, no hacer doce”, manifestó.
La implementación de estos cambios representa uno de los mayores desafíos para la conducción sindical, especialmente porque implica modificar condiciones laborales que durante años formaron parte de la dinámica habitual de la actividad petrolera. Ávila reconoció que será necesario discutir la reducción de los francos trabajados, garantizar el cumplimiento de las vacaciones y reorganizar los diagramas para permitir que más trabajadores puedan permanecer dentro del sistema laboral.
“Para mí es muy duro ir a una empresa a decirle a los muchachos no se trabaja más los francos, hay que tomarse las vacaciones porque si no te las tomás no entra otro a trabajar. Nosotros estamos defendiendo lo que tenemos, a los trabajadores que sobran y a los que van a empezar a sobrar porque la caída fue brusca y porque lo que queda tampoco será bueno”, advirtió.
La preocupación se profundiza al observar la reducción de la cantidad de trabajadores representados por el sindicato. Según detalló el dirigente, cuando la actual conducción asumió el gremio contaba con alrededor de 13.000 afiliados, mientras que actualmente permanecen aproximadamente 7.000 puestos de trabajo.
“Cuando llegamos había 13.000 afiliados. Hoy quedan 7.000 y todos los días aparece una empresa que se quiere ir”, reconoció.
Frente a este escenario, el Sindicato Petrolero también busca ampliar su representación hacia las nuevas actividades vinculadas con la transformación tecnológica de la industria. La incorporación de drones y otros sistemas de inspección y mantenimiento comenzó a reemplazar tareas que anteriormente eran realizadas por trabajadores convencionales, mientras quienes operan estas tecnologías permanecen, en muchos casos, fuera del convenio colectivo petrolero.
Uno de los objetivos será avanzar en la capacitación de los trabajadores para que puedan desempeñar estas nuevas funciones y evitar que la modernización tecnológica continúe desplazando mano de obra sin generar oportunidades laborales dentro del propio sector.
“¿Por qué el operador de dron no está dentro de nuestro convenio? Tenemos que capacitarlo y que sea un operario convencional. No podemos seguir llenando la industria de jerárquicos o personal de afuera mientras no defendemos a nuestra propia gente”, afirmó Ávila.
La discusión sobre el futuro laboral de la Cuenca del Golfo San Jorge también incluye las diferencias existentes con otras regiones productoras del país. Al comparar la situación con Vaca Muerta, el dirigente sostuvo que las condiciones laborales y salariales responden a realidades productivas diferentes y cuestionó la utilización de conceptos no remunerativos dentro de los ingresos de los trabajadores de la cuenca neuquina, debido al impacto que posteriormente tienen sobre las indemnizaciones.
“Está muy lejos Vaca Muerta de la época dorada que tuvo el Golfo”, aseguró Ávila, quien planteó además la necesidad de generar una mesa de discusión en la que participen representantes de las distintas regiones productoras para analizar las particularidades laborales de cada cuenca. “No tenemos un espacio para discutir estos temas porque cada cuenca tiene una realidad distinta”, reconoció.
En paralelo a la discusión sobre la reorganización del modelo laboral, el Sindicato Petrolero negocia la revisión salarial correspondiente al trimestre abril-junio. La propuesta presentada ante las cámaras empresarias contempla un incremento del 7,5% y la incorporación al salario remunerativo de conceptos que actualmente son abonados como sumas no remunerativas, mientras que las negociaciones tienen como fecha límite el próximo 20 de julio.
La transformación que comienza a plantearse en la actividad petrolera refleja la profundidad de la crisis que atraviesa el Golfo San Jorge. Después de décadas en las que la elevada producción permitió sostener salarios extraordinarios, extensas jornadas laborales y numerosos adicionales, la reducción de la inversión convencional obliga a discutir cómo distribuir el trabajo disponible y preservar los puestos que todavía permanecen dentro de la industria.
El desafío para el Sindicato Petrolero será avanzar en esa reorganización sin profundizar la pérdida de ingresos de los trabajadores, incorporar las nuevas actividades tecnológicas al convenio colectivo y construir un esquema laboral que permita sostener el empleo frente a una realidad productiva que, al menos en el corto plazo, continuará marcada por una menor actividad.
