11 julio, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
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Elecciones 2027: los gobernadores buscan despegarse de Milei y frenar el avance territorial de los libertarios

La mayoría de los mandatarios provinciales analiza adelantar las elecciones para separar las disputas locales de la presidencial y reducir el impacto electoral de La Libertad Avanza. Mientras la Casa Rosada negocia cambios en las reglas electorales y concentra su estrategia en garantizar la reelección de Javier Milei, las provincias intentan preservar autonomía frente a un oficialismo que busca extender su poder político sobre todo el territorio nacional.

El escenario electoral de 2027 comienza a tomar forma con una creciente tensión entre el Gobierno nacional y las provincias. Buena parte de los gobernadores analiza desdoblar las elecciones locales para evitar que sus candidaturas queden condicionadas por la disputa presidencial y, especialmente, por el intento de La Libertad Avanza de extender su presencia política en territorios donde todavía carece de estructuras partidarias consolidadas.

La estrategia provincial no responde solamente a cálculos electorales. Después de más de tres años de una gestión nacional marcada por el ajuste fiscal, la reducción de transferencias a las provincias, el freno de la obra pública y los conflictos permanentes con los mandatarios que cuestionan las decisiones de la Casa Rosada, varios gobernadores buscan llevar la discusión electoral hacia sus propios territorios y evitar que el destino de sus administraciones quede atado a la figura de Javier Milei.

En ese escenario, mayo aparece como una de las fechas preferidas para convocar a las urnas. La intención es resolver las disputas provinciales varios meses antes de las elecciones nacionales de octubre y reducir la capacidad de arrastre que podría tener una eventual candidatura de Milei a la reelección.

Mientras las provincias comienzan a diseñar sus calendarios electorales, el Gobierno nacional concentra esfuerzos en modificar las reglas de juego. La Casa Rosada busca reunir los votos necesarios para avanzar con una reforma electoral y mantiene entre sus prioridades la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una herramienta que durante años permitió ordenar las internas partidarias mediante la participación ciudadana.

La discusión genera resistencia entre distintos gobernadores, incluso algunos que mantuvieron acuerdos políticos con el oficialismo y aportaron votos para aprobar iniciativas impulsadas por Milei en el Congreso. La incertidumbre sobre la continuidad de las PASO condiciona la definición de los calendarios provinciales y demuestra hasta qué punto las reglas electorales quedaron atravesadas por las necesidades políticas del Gobierno nacional.

El objetivo prioritario de la Casa Rosada es garantizar la reelección presidencial. La estrategia política de La Libertad Avanza busca ordenar todo el armado nacional alrededor de esa meta, incluso cuando eso implica negociar acuerdos de convivencia con gobernadores aliados o evitar confrontaciones electorales en determinados distritos.

Sin embargo, mientras la conducción nacional evalúa esas conveniencias, los dirigentes libertarios avanzan en la construcción de candidaturas provinciales y preparan estructuras para disputar gobernaciones, legislaturas e intendencias. El partido de Milei intenta aprovechar el poder acumulado desde la Presidencia para construir una fuerza territorial que antes de 2023 prácticamente no existía.

Ese avance genera preocupación entre los mandatarios provinciales. Muchos de ellos colaboraron durante los primeros años de gestión con la aprobación de leyes impulsadas por el Gobierno nacional y acompañaron políticas de ajuste que afectaron directamente los recursos de sus propias provincias. Ahora observan cómo La Libertad Avanza prepara candidatos para disputarles el poder en sus territorios.

Tucumán es uno de los distritos donde la estrategia electoral ya comenzó a definirse. El gobernador Osvaldo Jaldo anticipó que las elecciones provinciales se realizarán en mayo y confirmó su intención de buscar la reelección junto con el actual vicegobernador Miguel Acevedo. Frente al oficialismo provincial, los libertarios preparan la candidatura del exministro del Interior Lisandro Catalán.

La situación resulta especialmente significativa porque Jaldo fue uno de los gobernadores que mayor colaboración política brindó al Gobierno nacional dentro del Congreso. Sin embargo, los acuerdos legislativos no impidieron que La Libertad Avanza comenzara a construir una alternativa electoral para disputarle el control de la provincia.

Una situación similar se observa en Jujuy, donde Carlos Sadir analiza convocar a elecciones durante mayo. El mandatario, integrante de Provincias Unidas y respaldado por la estructura de la Unión Cívica Radical, buscaría la reelección mientras los libertarios avanzan en la organización territorial de su espacio.

En Misiones, el escenario aparece atravesado por la crisis interna del oficialismo provincial y la disputa entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira. La Libertad Avanza intenta aprovechar esa fractura para aumentar su presencia electoral y disputar el poder provincial.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, viajaron recientemente a la provincia para fortalecer la estructura partidaria y respaldar a los dirigentes locales. El diputado nacional Diego Hartfield aparece como uno de los principales nombres para competir por la gobernación.

El despliegue territorial demuestra que el Gobierno nacional no pretende limitarse a administrar la Presidencia. La Libertad Avanza busca construir una fuerza política con capacidad para disputar los gobiernos provinciales y modificar un mapa político históricamente dominado por estructuras locales, partidos tradicionales y alianzas regionales.

San Luis también analiza adelantar sus elecciones. El gobernador Claudio Poggi evalúa convocar a las urnas entre mayo y junio y, de no producirse cambios importantes dentro del escenario político provincial, buscaría un nuevo mandato.

Poggi mantiene una relación cercana con la Casa Rosada y entre ambos espacios existe una suerte de acuerdo político de no confrontación. Durante las elecciones legislativas anteriores, el gobernador evitó presentar una lista propia para competir contra los libertarios y facilitó el triunfo de La Libertad Avanza.

Sin embargo, estos acuerdos muestran el carácter pragmático de la construcción política del oficialismo nacional. La Casa Rosada puede sostener alianzas temporales con gobernadores mientras simultáneamente desarrolla estructuras propias destinadas a disputar el poder territorial en el futuro.

Córdoba y Santa Fe serán dos de los principales escenarios electorales de 2027. Ambas provincias analizan separar sus elecciones de las nacionales para evitar que la disputa presidencial condicione la discusión política local.

En Córdoba, Martín Llaryora podría buscar la reelección y extender la hegemonía del peronismo provincial. El escenario dependerá de la capacidad de la oposición para construir una alianza entre sectores vinculados con Luis Juez, Rodrigo de Loredo y los dirigentes de La Libertad Avanza.

En Santa Fe, Maximiliano Pullaro quedó habilitado para competir por un segundo mandato luego de la reforma constitucional impulsada durante su propia gestión. La provincia mantiene un sistema de primarias y analiza realizar las PASO en abril y las elecciones generales en junio.

La situación santafesina contrasta con la intención del Gobierno nacional de suspender las primarias. Mientras la Casa Rosada considera a las PASO un gasto innecesario y busca eliminarlas del calendario nacional, distintas provincias sostienen esos mecanismos como herramientas para garantizar la competencia interna dentro de los espacios políticos.

En la Patagonia tampoco existe una estrategia unificada. Río Negro analiza convocar a elecciones en abril, mientras Neuquén evalúa realizar sus comicios durante agosto. Santa Cruz todavía no definió su calendario electoral y mantiene abiertas diferentes alternativas.

La diversidad de fechas refleja las distintas relaciones que los gobernadores mantienen con la Casa Rosada, pero también evidencia una preocupación compartida: evitar que la elección presidencial concentre toda la discusión política y permita que La Libertad Avanza utilice la figura de Milei para expandir su representación territorial.

El Gobierno nacional enfrenta una contradicción. Durante años, Milei construyó su discurso cuestionando a la denominada “casta política”, los acuerdos partidarios y las estructuras tradicionales. Sin embargo, una vez instalado en el poder, La Libertad Avanza utiliza las mismas herramientas que criticaba: negociaciones con gobernadores, acuerdos parlamentarios, construcción de estructuras territoriales y modificaciones de las reglas electorales de acuerdo con las necesidades del oficialismo.

La discusión sobre las PASO constituye uno de los ejemplos más claros. La posibilidad de suspenderlas o eliminarlas no aparece vinculada a una reforma integral del sistema político, sino a los cálculos electorales de un Gobierno que busca reducir los obstáculos para ordenar su propia oferta electoral y fortalecer la candidatura presidencial.

Los gobernadores tampoco son actores ajenos a esas prácticas. El desdoblamiento de las elecciones responde en muchos casos a la intención de preservar el poder provincial, aprovechar estructuras territoriales consolidadas y obligar a las fuerzas opositoras a competir sin el arrastre de una candidatura presidencial.

Sin embargo, el fenómeno expone una consecuencia política de la gestión libertaria: el creciente deterioro de la relación entre la Nación y las provincias está fragmentando aún más el calendario electoral y profundizando una dinámica donde cada distrito intenta protegerse de las decisiones tomadas desde la Casa Rosada.

Después de años de ajuste sobre las provincias, paralización de la obra pública y reducción de recursos nacionales, los gobernadores comienzan a preparar sus estrategias para evitar que el oficialismo nacional avance sobre sus territorios.

La paradoja es evidente. Muchos de los mandatarios que facilitaron al Gobierno los votos necesarios para aprobar leyes, sostener vetos presidenciales y avanzar con el programa económico ahora buscan mecanismos electorales para frenar el crecimiento del mismo espacio político que ayudaron a consolidar.

Las elecciones de 2027 comienzan así mucho antes de la apertura formal del calendario electoral. Mientras Milei prepara su proyecto de reelección y La Libertad Avanza intenta expandirse sobre las provincias, los gobernadores adelantan los comicios y modifican sus estrategias para preservar el poder territorial.

En medio de esa disputa, la reforma electoral y el futuro de las PASO aparecen sometidos a las necesidades de quienes gobiernan. Más que una discusión destinada a mejorar la representación democrática, el debate vuelve a mostrar una práctica conocida de la política argentina: cambiar fechas, reglas y mecanismos electorales para maximizar las posibilidades de permanecer en el poder.