El uso de cigarrillos electrónicos crece con fuerza entre adolescentes y adultos jóvenes, impulsado por dispositivos llamativos, sabores dulces y una idea muy instalada: que “solo largan vapor de agua”. Sin embargo, la evidencia científica muestra un escenario muy distinto.
La Asociación Argentina de Tabacología (AsAT) advierte que el vapeo no es inocuo, puede generar adicción, producir daños respiratorios y cardiovasculares y está asociado a problemas de salud mental, especialmente en jóvenes. Además, lejos de ayudar a dejar de fumar, se convirtió en una puerta de entrada al cigarrillo convencional.
A continuación, los principales mitos y verdades sobre el vapeo, según la AsAT:
Mito 1: “El vapeo ayuda a dejar de fumar”
Verdad a medias. En Argentina no existen productos regulados ni estandarizados. Su eficacia es igual o menor que la de tratamientos aprobados y más seguros, como terapias de reemplazo nicotínico o bupropión. Además, muchas personas dejan el cigarrillo pero quedan dependientes del vapeador y la nicotina.
Mito 2: “Es menos dañino que fumar”
Falso. Los cigarrillos electrónicos liberan un aerosol tóxico, no vapor de agua. Contienen solventes, metales, aldehídos y partículas ultrafinas, asociadas a tos, bronquitis, asma, EPOC y casos de lesión pulmonar vinculada al vapeo (EVALI).
Mito 3: “No genera adicción”
Falso. La mayoría contiene nicotina, una de las sustancias más adictivas según la OMS, sumada a una fuerte dependencia psicológica por el ritual del consumo.
Mito 4: “Son legales en Argentina”
Falso. Desde 2011, la ANMAT prohíbe su importación, venta, distribución y publicidad. Su comercialización se da en un mercado informal y sin controles sanitarios.
Mito 5: “Los sabores son inocuos”
Falso. Muchos aromatizantes contienen sustancias vinculadas a daños pulmonares graves, además de volverlos más atractivos para adolescentes y reducir la percepción de riesgo.
Mito 6: “Si no tiene nicotina, es seguro”
Falso. Aun sin nicotina, los aerosoles contienen compuestos dañinos para las vías respiratorias.
Mito 7: “No afecta a terceros”
Falso. Se detectan restos de nicotina y otros tóxicos en personas expuestas al vapeo pasivo, con mayor impacto en niños y embarazadas.
Mito 8: “Ayuda a controlar la ansiedad”
Falso. El alivio es solo transitorio y responde a la abstinencia nicotínica. Estudios recientes muestran más síntomas de ansiedad y depresión en usuarios de vapeadores.
Datos clave
- Los adolescentes que vapean tienen tres veces más riesgo de empezar a fumar cigarrillos.
- El vapeo se asocia a asma, bronquitis y síntomas respiratorios persistentes.
- Existe un vínculo con ansiedad y depresión, especialmente en jóvenes.
Desde la AsAT remarcan que los cigarrillos electrónicos no son una estrategia recomendada para dejar de fumar y llaman a sostener la prohibición de su comercialización, limitar los saborizantes que atraen a menores y promover tratamientos con respaldo científico para la cesación tabáquica.
