29 agosto, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
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Trump, va por el petróleo venezolano: EE.UU. busca controlar 65 mil millones de barriles

El presidente estadounidense celebró como el “mayor acuerdo petrolero de la historia” un convenio que le otorgaría a Washington el control mayoritario sobre una gigantesca porción de las reservas de Venezuela. El anuncio abre interrogantes sobre soberanía, condiciones de explotación y quiénes serán los principales beneficiados.

Donald Trump volvió a colocar los recursos naturales de América Latina en el centro de su política exterior. El mandatario anunció un acuerdo mediante el cual Estados Unidos tendría el control mayoritario de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano, una cantidad que permitiría más que duplicar las reservas estadounidenses.

El convenio fue confirmado por el gobierno interino de Delcy Rodríguez y contempla el desarrollo de 17 campos petroleros estratégicos, además de inversiones privadas cercanas a los US$100.000 millones, según las estimaciones difundidas por Washington.

Pero detrás de las cifras extraordinarias aparece una pregunta inevitable: ¿qué significa concretamente que Estados Unidos tendrá el “control” de una parte de las reservas petroleras de otro país?

Trump celebra petróleo barato para Estados Unidos

La presentación estadounidense dejó en evidencia cuáles son los beneficios que Washington espera obtener. El secretario de Estado Marco Rubio sostuvo que el acuerdo garantizará a su país “reservas estables y petróleo a bajo costo”, mientras Trump aseguró que ayudará a reducir el precio de la gasolina para los estadounidenses.

El anuncio adquiere todavía mayor peso porque Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta.

En ese contexto, que Trump presente como una victoria estadounidense el control sobre decenas de miles de millones de barriles venezolanos alimenta cuestionamientos sobre la asimetría de poder entre ambos países y el margen real de negociación de Caracas, especialmente después de meses de fuerte presión política y militar de Washington.

Delcy Rodríguez también calificó el acuerdo como “histórico” y aseguró que permitirá desarrollar 17 campos estratégicos y generar más de US$209.000 millones en tributos para el Estado venezolano.

Para una industria petrolera deteriorada después de años de falta de inversiones, sanciones y caída de la producción, la llegada de capitales representa una oportunidad económica considerable.

Sin embargo, todavía existen aspectos fundamentales sin aclarar. Especialistas señalaron que no se conoce públicamente cómo se instrumentará jurídicamente el anunciado control estadounidense: si implicará transferencia de activos, derechos de explotación, participación sobre la producción u otra modalidad.

El petróleo vuelve a marcar la relación entre Washington y Caracas

Venezuela produjo en julio alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los tres millones que llegó a extraer hacia finales del siglo pasado. Recuperar plenamente los campos involucrados podría demandar entre cinco y diez años.

El acuerdo promete inversiones y una recuperación de la producción venezolana, pero también instala un debate que trasciende los números: hasta dónde puede llegar la influencia de una potencia extranjera sobre un recurso estratégico perteneciente a otro Estado.

Trump lo presenta como una victoria para Estados Unidos. Para Venezuela, el verdadero alcance económico y político del acuerdo dependerá de las condiciones que finalmente regulen quién explota, quién controla y, sobre todo, quién se queda con los mayores beneficios del petróleo venezolano.