Una inesperada polémica quedó en el centro de la interna de la Sociedad Rural Argentina luego de que se viralizaran declaraciones de Milagros Pereda, hija del vicepresidente de la entidad, Marcos Pereda, sobre el futuro del consumo de carne y la ganadería.
La repercusión fue inmediata porque Pereda, además de ser uno de los principales dirigentes del sector agropecuario, disputa actualmente la conducción de la SRA frente al oficialismo encabezado por Nicolás Pino.
Durante una entrevista vinculada al consumo sustentable y el cuidado ambiental, Milagros Pereda recomendó reducir el consumo de carne y cuestionó el impacto ambiental de ciertos hábitos cotidianos.
Sin embargo, el momento que desató el revuelo llegó cuando habló del vínculo de su familia con la producción ganadera.
“Mi papá viene de generaciones de productores ganaderos, pero está cortando esa línea. Sabe y es súper consciente de que hay que ponerle un fin a esto”, afirmó.
Luego agregó una frase que rápidamente explotó en redes sociales y generó malestar dentro del ámbito ruralista:
“Mi papá es muy inteligente y sabe que el futuro tiene que ser sin carne”.
Tras la viralización de los dichos, Marcos Pereda utilizó sus redes sociales para marcar distancia de las opiniones de su hija y reafirmar públicamente su defensa del sector ganadero.
“Respeto a mi hija y su derecho a pensar distinto, pero sus opiniones no representan en absoluto mi manera de pensar”, sostuvo el dirigente.
Además, remarcó que siempre defendió a la ganadería “como uno de los pilares centrales del desarrollo del país” y aseguró que Argentina debe seguir ampliando mercados para exportar carne al mundo.
El episodio cayó en medio de la campaña interna por la conducción de la Sociedad Rural, donde distintos sectores comenzaron a utilizar las declaraciones como parte de la disputa política dentro de la entidad.
Aunque intentó bajarle el tono al conflicto, Pereda también dejó un mensaje dirigido a sus adversarios internos:
“A los que quieren aprovechar el tema llevándolo a la campaña electoral, lo entiendo pero no lo comparto”, expresó.
La controversia volvió a instalar el debate sobre producción ganadera, sustentabilidad y cambios en los hábitos de consumo, en un país donde la carne sigue siendo uno de los símbolos más fuertes de identidad cultural y económica.
