Durante 2025 se notificaron más de 46.000 casos en el país y la tasa de incidencia alcanzó 117,2 por cada 100.000 habitantes. Especialistas advierten sobre el bajo uso del preservativo, la falta de testeo y la escasa percepción del riesgo.
Argentina registró durante 2025 un nuevo récord de casos de sífilis, una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. De acuerdo con los datos citados del Boletín Epidemiológico Nacional, se notificaron más de 46.000 casos y la tasa de incidencia llegó a 117,2 cada 100.000 habitantes.
El dato que más preocupa es la edad de las personas afectadas: alrededor del 76% de los casos se concentra entre los 15 y los 39 años, con tasas especialmente elevadas entre los 20 y los 29.
Uno de los principales problemas es que la infección puede atravesar períodos sin síntomas evidentes. En su etapa inicial puede aparecer una lesión conocida como chancro en los genitales, el ano o la boca, pero suele ser indolora y, dependiendo de su ubicación, puede pasar inadvertida.
La sífilis puede transmitirse durante relaciones sexuales vaginales, anales y orales. También existe transmisión durante el embarazo o el parto, por lo que el diagnóstico y tratamiento oportunos resultan fundamentales.
El preservativo vuelve al centro de la prevención
Especialistas consultados señalan que el crecimiento de las infecciones no puede explicarse por una única causa, pero advierten sobre una combinación de factores: relaciones sexuales sin protección, menor percepción del riesgo, dificultades de acceso al testeo y falta de información adecuada sobre infecciones de transmisión sexual.
La ginecóloga María Daniela Faranna remarcó la importancia de recuperar el concepto de “doble protección”. Los métodos anticonceptivos pueden prevenir embarazos, pero no protegen frente a las ITS, por lo que el preservativo continúa siendo una de las herramientas fundamentales para reducir el riesgo de transmisión.
La especialista también advirtió que haber tenido sífilis una vez no genera inmunidad. Una persona puede volver a infectarse y, si sus parejas sexuales no son evaluadas y tratadas cuando corresponde, pueden producirse nuevas transmisiones o reinfecciones.
Otra recomendación es no esperar a la aparición de síntomas para realizar una consulta. Una persona puede tener una infección de transmisión sexual y no saberlo, por lo que los especialistas insisten en normalizar el testeo como parte del cuidado de la salud sexual.
Jóvenes, información y prevención
El crecimiento entre adolescentes y adultos jóvenes también reabrió el debate sobre cómo circula la información vinculada a sexualidad y prevención.
Especialistas consultados en el informe advierten que muchos jóvenes recurren principalmente a redes sociales para resolver dudas que no siempre son abordadas en sus hogares o en otros espacios de acompañamiento. El riesgo, señalan, es que esa información sea incompleta, incorrecta o llegue sin el contexto necesario para tomar decisiones vinculadas a la salud.
En ese escenario, reforzar el acceso a información confiable, al preservativo, al testeo y a la atención sanitaria aparece como uno de los principales desafíos para reducir la circulación de la sífilis y otras infecciones de transmisión sexual.
