El delantero colombiano de Huracán de Comodoro Rivadavia repasó una vida marcada por las adversidades, las oportunidades perdidas y una convicción que nunca abandonó: seguir luchando por el sueño de vivir del fútbol.
El delantero colombiano Óscar Castro, una de las incorporaciones de Huracán de Comodoro Rivadavia para la presente temporada, fue el protagonista de una nueva edición de “Charlas de Mate”, el ciclo de entrevistas conducido por el periodista César Bersais en YouTube.
En una conversación cargada de emociones, el atacante repasó una vida marcada por las pérdidas familiares, los errores propios, las oportunidades que parecían escaparse y la perseverancia que finalmente lo llevó a cumplir el sueño de convertirse en futbolista profesional.
Nacido en Cali, Castro contó que comenzó a jugar desde muy pequeño y que el fútbol fue siempre su lugar en el mundo. Sin embargo, su infancia estuvo atravesada por el dolor: perdió a su madre cuando tenía apenas ocho años y su padre desapareció durante el conflicto armado colombiano. Desde entonces fue criado por una tía, a quien hoy considera su segunda madre.
“No fue fácil mi niñez, pero mi tía siempre estuvo ahí para apoyarme. Eso me hizo muy fuerte”, recordó.
A pesar de que desde chico sobresalía por su capacidad goleadora e integró las inferiores del Deportivo Cali y del América de Cali, reconoció que durante muchos años no comprendió lo que significaba ser futbolista profesional.
“Nunca veía el fútbol como un trabajo. Me gustaba jugar en el barrio con mis amigos. Hoy entiendo que tomé malas decisiones por inmadurez y porque no tuve alguien que me guiara”, confesó.
Su historia estuvo llena de idas y vueltas. Dejó varias veces los entrenamientos, pensó en ingresar al Ejército, emigró a Chile buscando una oportunidad, regresó a Colombia, atravesó la pandemia sin saber si volvería a jugar y hasta vio frustradas dos posibilidades que podían cambiarle la vida: una transferencia a México y otra a Qatar que finalmente se cayó por problemas con la visa.
“Ya imaginaba cómo me iba a cambiar la vida. Cuando no se dio fue muy duro, pero soy una persona muy creyente y eso me ayudó a seguir adelante”, relató.
Su despegue llegó recién a los 22 años, cuando fue goleador de un torneo nacional y logró debutar profesionalmente con Boca Juniors de Cali. Más tarde pasó por Chile, Bolivia, Entre Ríos y distintas experiencias en el ascenso argentino antes de desembarcar este año en Huracán.
Precisamente fue un video con sus mejores jugadas el que terminó convenciendo al entrenador Jorge Montesino y a la dirigencia del “Globo” para incorporarlo al plantel.
Sobre su llegada a Comodoro Rivadavia, admitió que el clima fue uno de los mayores desafíos.
“Cuando vi dónde quedaba Comodoro pensé en el frío y el viento, pero el sueño de seguir jugando pudo más”, contó entre sonrisas.
También destacó el recibimiento que encontró tanto dentro del club como en la ciudad.
“Desde el primer día me hicieron sentir uno más. Eso ayuda muchísimo cuando uno está lejos de su país”, afirmó.
Hoy, instalado junto a su pareja y su pequeño hijo argentino —nacido durante su paso por Entre Ríos—, Castro asegura que todavía tiene grandes objetivos por cumplir.
Sueña con volver al fútbol profesional de primera división, vestir algún día la camiseta de Boca Juniors y, por qué no, representar a la selección colombiana.
“Muchos dicen que a los 26 años ya sos grande para el fútbol, pero yo pienso todo lo contrario. Tengo mucho camino por recorrer y muchos sueños por cumplir.”
Antes de despedirse dejó la frase que resume toda su historia y que también dio nombre a la entrevista.
“Nunca hay que dejar de creer. Hay que seguir luchando por los sueños porque las oportunidades llegan.”
La entrevista completa ya puede verse en el canal de YouTube de César Bersais, dentro del ciclo “Charlas de Mate”, donde el delantero colombiano abre su corazón y demuestra que detrás de cada gol también hay una historia de sacrificio, resiliencia y esperanza.
