Lucinda Quintupuray, fue una anciana mapuche asesinada el 11 de enero de 1999. Con su historia se refleja las presiones de los viejos pobladores de la Patagonia en la defensa de sus territorios. La obra protagonizada por Soraya Maicoño recupera la memoria de Lucinda con un cuidadoso relato construido en base a testimonios.
La Regional Sur de ATECH, junto a la Cátedra Libre de Pueblos Originarios, Afrodescendientes y Migrantes y la Secretaría de Cultura de Comodoro Rivadavia, invitan este viernes 7 de noviembre a la presentación de “Lucinda”.
La obra protagonizada por Soraya Maicoño y con Dirección de Darío Levin, se presentará a partir de las 19 horas en el Teatro de la Escuela de Arte de Comodoro, con entrada libre y gratuita.
La obra se encuentra basada en testimonios recogidos por Soraya Maicoño y Daniel Zelco sobre el asesinato de Lucinda Quintupuray, una abuela mapuche.
La voz principal de la hermana mayor cede su lugar a la de su hermano menor para que relate la peripecia de su historia sobre el asesinato de Lucinda.
Así como escuchamos a estos dos hermanos también asistimos al juego de espejos de dos mujeres mayores y entrañables amigas: la abuela de los hermanos y la propia Lucinda.
La voz de la hermana mayor llega para organizar el relato, cantar sus canciones y recordar la presencia de Lucinda Quintupuray, quien a pesar de su desaparición física sigue viva en la memoria del pueblo mapuche.
LA MUERTE DE LUCINDA QUINTUPURAY
Lucinda Quintupuray fue una anciana mapuche que poseía un valioso campo de 1.000 hectáreas en el paraje «Cuesta del Ternero» (El Bolsón – Río Negro) – el día 11 de Enero de 1999 – aparecía en su cama muerta a balazos.-
Era la quinta de los ocho hijos del matrimonio de José del Carmen Quintupuray y Filomena Anticuar – que hacia 1914 habían arribado al lugar desde «El Correntoso» – Neuquén.-
La escena del crimen – más que lo que mostraba a primera vista – sugería un «montaje macabro preparado para desviar la atención de cualquier otro propósito».-
La comunidad de la «Cuesta del Ternero» – que recuerda a Lucinda como una muy querida vecina y a los Quintupuray entre los más antiguos pobladores del Paraje – nunca se dejó engañar.-
Comentarios que en muchas ocasiones ella misma hiciera a sus vecinos acerca de las reiteradas propuestas que recibía por la tierra – alimentaron la «sospecha generalizada» – tras su muerte se ocultaban propósitos ambiciosos.-
En un principio se creyó que no tenía herederos pero – luego apareció un hijo suyo – que también murió poco después – mientras cabalgaba por el lugar (al parecer sospechosamente – se «habría caído» golpeando su cabeza contra una piedra – muriendo ahogado en el Rìo Ternero).-
Había llegado – poco después de su muerte – desde Zapala – Neuquén – Victorio Quintupuray (su hijo) con su familia – por gestión de Ricardo Flandes – vecino de El Bolsón – que desde hacía tiempo insistía a Lucinda por un convenio para usar sus tierras. –
Con Victorio ya en el lugar – Flandes fue habilitado para entrar al campo – pero repentina y desgraciadamente – aparecía muerto como ya se describiera.-
Desde entonces los parientes lejanos que quedan – de doña Lucinda – reciben presiones de la dirección de Tierras de Río Negro para que cedan el campo con el supuesto propósito de montar un complejo turístico.-
EL PEDIDO DE JUSTICIA
El fracaso de la investigación criminal alimentó en la comunidad y – con el paso del tiempo – en toda la región – la idea de que las pretensiones sobre el territorio de los Quintupuray explicaban lo que la pesquisa judicial no podía averiguar.-
El crimen sigue aun impune y – las posteriores ocupaciones de tierras en la zona – fueron ratificando el rumbo de esas interpretaciones.-
La presencia de extraños – las compras de algunos políticos – los rumores de transacciones que no cumplen lo requerido por la ley 279 de Tierras Fiscales – compras – ventas – manipulación de derechos de ocupación y el creciente valor inmobiliario de la región – constituyen la urdimbre de una trama de ocultamiento.-
Perez Esquivel (Premio Nóbel de la Paz) – en el año 2008 – envió una carta al Gobernador rionegrino – Miguel Saiz – en la que solicitaba – se cumpla una sentencia judicial que beneficiaba a la familia Quintupuray.-
Como presidente de la Fundación «Servicio Paz y Justicia» – le pedía al gobernador Miguel Saiz – que intercediera a fin de evitar que la Comunidad Quintupuray fuera avasallada en sus derechos a las tierras que les pertenecen y – cuya propiedad les fuera reconocida por sentencia firme del juez Civil 1 de Bariloche – en Septiembre de 2007.-
La Comunidad Quintupuray estaba asentada en cercanías de El Bolsón – en un territorio de difícil acceso.-
Expresaba Pérez Esquivel – su preocupación porque – a pesar de lo hecho por la Organización de las Naciones Unidas en materia de defensa de los pueblos originarios – «todavía tengamos que presencia situaciones de una verdadera injusticia» en relación con ellos.-
Narró que «desde la muerte sin esclarecer de doña María Lucinda Quintupuray – de su hijo Victorio – las posteriores ocupaciones – presencia de extraños y todo tipo de manipulación – se ha producido una verdadera trama de ocultamiento». (Resumen Latinoamericano).

