Tras haberse puesto la campaña republicana al hombro y convocar a sus votantes a que sufraguen como si él mismo estuviera en la boleta, ahora Donald Trump salió a despegarse de la dura derrota de los demócratas.
“Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto”, escribió en su red Truth Social al intentar minimizar el resultado de unos comicios que funcionaron como un plebiscito al rumbo de su gobierno, a que le quedan dos años.
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Los demócratas se quedaron con el control de las dos cámaras y ganaron en estados tradicionalmente repubicanos. “Si yo hubiera estado en la boleta, ganábamos”, intentó despegarse Trump, que deberá gobernar con el Congreso en contra. La Casa Rosada teme que el cambio de escenario ponga en riesgo el sostén de Washington al plan económico libertario.
Los demócratas lograron el martes la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes de Estados Unidos , con victorias arrolladoras que se extendieron a bastiones republicanos, mientras decenas de millones de votantes propinaban un duro voto de castigo al presidente Donald Trump.
La magnitud y el alcance de la ola demócrata aún se estaban perfilando, pero el partido se impuso en estados que durante mucho tiempo se consideraron fuera de su alcance, incluidos bastiones conservadores como Carolina del Sur, Texas e Iowa.
La ola demócrata puso de manifiesto la profunda frustración de los votantes con la gestión económica de Trump y su decisión de iniciar una guerra contra Irán en febrero, que disparó los precios de la gasolina. En encuesta tras encuesta, los votantes expresaron preocupación por el costo de vida e indignación por la forma en que Trump ha abordado el problema.
En Kansas, Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia, se convirtió en el primer demócrata en ganar un escaño en el Senado desde la Gran Depresión, hace casi un siglo.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown ganó un escaño que hace dos años ocupaba el vicepresidente JD Vance, mientras que el legislador estatal demócrata de Texas James Talarico resistió una avalancha de gasto electoral de grupos externos y derrotó al fiscal general republicano Ken Paxton, acosado por los escándalos. Tanto en Ohio como en Texas, Trump se impuso por un margen de dos dígitos en 2024.
En Carolina del Sur, un estado donde Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, la pediatra Annie Andrews triunfó sobre la senadora republicana Darline Graham, quien fue nombrada para ocupar el escaño tras la muerte de su hermano, el senador Lindsey Graham.
Trump impulsó a Paxton y Graham por encima de candidatos más consolidados, pese a sus evidentes puntos débiles. Paxton ha estado en el centro de una larga lista de controversias, entre ellas el proceso de destitución al que fue sometido en 2023 y los cargos por fraude con valores, mientras que la reconocida falta de experiencia de Graham generó titulares negativos.
Trump hizo una intensa campaña por Paxton, Graham y Jon Husted, de Ohio, como parte de una ofensiva electoral de última hora que incluyó más de una veintena de mítines. El presidente pidió repetidamente a sus seguidores que hicieran “como si yo estuviera en la papeleta”, en un intento de movilizar a sus bases.
El martes por la noche, cuando se hizo evidente que los republicanos corrían el riesgo de perder sus mayorías en el Congreso, Trump escribió en las redes sociales: “Yo no estaba en la papeleta y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA MAYORÍA APLASTANTE! Gracias por su atención a este asunto”.
Los demócratas habían arrebatado a los republicanos un total de seis escaños en el Senado, lo que les aseguraba la mayoría incluso si no lograban conservar los suyos en las reñidas contiendas de Míchigan y Minnesota.
Los demócratas también se encaminaban a tomar el control de la Cámara de Representantes tras arrebatar al menos ocho escaños a los republicanos en estados como Kentucky, Nueva Jersey y Carolina del Norte, y mostrar fortaleza incluso en distritos de marcado perfil conservador.
El dominio del partido se extiende también a otras contiendas. El gobernador de Texas, Greg Abbott, que llevaba tres mandatos en el cargo, perdió frente a la demócrata Gina Hinojosa, mientras que los demócratas también conquistaron las gobernaciones de los conservadores estados de Iowa y Ohio.
