La joven tenía 17 años cuando un experimento con fuego y alcohol terminó en una deflagración. Estuvo 78 días internada, atravesó 33 intervenciones y quedó con una incapacidad permanente. La Justicia responsabilizó al establecimiento por fallas de seguridad y supervisión.
La Justicia de Córdoba condenó a un colegio privado a indemnizar a una joven que sufrió graves quemaduras durante una práctica de química realizada en septiembre de 2022, cuando tenía 17 años.
El accidente ocurrió mientras los estudiantes llevaban adelante el experimento conocido como “la serpiente del faraón”, una práctica que utiliza materiales inflamables para generar una estructura carbonizada. En medio de la actividad, una compañera agregó alcohol a la mezcla y se produjo una deflagración que alcanzó directamente a la adolescente.
Las consecuencias fueron severas. La estudiante permaneció 78 días internada y debió ingresar 33 veces al quirófano para someterse a curaciones, limpiezas, ablaciones y autoinjertos de piel. Luego del alta continuó con un extenso proceso de rehabilitación y quedó con una incapacidad psicofísica permanente.
Por qué responsabilizaron al colegio
El fallo fue dictado por el Juzgado en lo Civil y Comercial de 51° Nominación de la ciudad de Córdoba, a cargo del juez Gustavo A. Massano.
Durante el proceso, el establecimiento intentó atribuir el episodio a la conducta imprudente de otra alumna, mientras que la aseguradora sostuvo que se había tratado de un hecho imprevisible o inevitable. Sin embargo, el magistrado rechazó esos argumentos.
La resolución consideró que el colegio tenía el deber de garantizar la seguridad de los alumnos durante las actividades educativas y remarcó que la manipulación de fuego y alcohol implicaba una práctica riesgosa que exigía mayores medidas de prevención.
Las pericias también detectaron deficiencias en las condiciones de seguridad del laboratorio, entre ellas la falta de elementos básicos de protección y el incumplimiento de pautas previstas en el propio manual de seguridad del establecimiento.
Además, el fallo cuestionó la supervisión durante la actividad: una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban el experimento al mismo tiempo, sin ayudantes de laboratorio y sin una secuencia estricta de trabajo.
También se determinó que no se había comprobado previamente la seguridad de los recipientes de alcohol que los propios estudiantes habían llevado para la práctica.
Con esos elementos, la Justicia concluyó que el accidente no podía atribuirse únicamente a la conducta de una alumna y que el colegio había incumplido su obligación de cuidado.
