Delincuentes ingresaron durante la madrugada a un comercio ubicado sobre avenida Kennedy, destruyeron el acceso y el sector de frío y escaparon con televisores y una balanza profesional valuada en $1,5 millones. Los vidrios rotos contaminaron parte de la mercadería y obligaron a los propietarios a descartar pescado y mariscos.
Lo que debía ser una noche atravesada por el partido de la Selección Argentina terminó convirtiéndose en un duro golpe para una familia emprendedora de Comodoro Rivadavia. Mientras gran parte de la atención estaba concentrada en el encuentro entre Argentina y Suiza, delincuentes ingresaron a una pescadería de la ciudad, provocaron importantes destrozos y escaparon con herramientas indispensables para el funcionamiento del comercio.
El robo ocurrió alrededor de las 00:20 del sábado en la pescadería Estrella de Mar, ubicada sobre avenida Kennedy al 1600. Los autores forzaron la reja del ingreso, destruyeron la puerta principal y consiguieron acceder al interior del establecimiento, donde permanecían los equipos, la mercadería y los elementos utilizados diariamente para trabajar.
Victoria Quintana, propietaria del comercio, relató que los delincuentes provocaron importantes daños mientras recorrían el lugar. Además de llevarse televisores utilizados para realizar publicidad dentro del local, sustrajeron una balanza profesional de más de 30 kilos y rompieron el túnel de frío donde se almacenaban mariscos y productos de pesca fina.
“Nos reventaron la puerta, rompieron el túnel de frío donde estaban los mariscos y la pesca fina, se llevaron los televisores con los que hacíamos publicidad y la balanza grande de más de 30 kilos”, explicó la comerciante.
La balanza sustraída es uno de los elementos más costosos y necesarios para el funcionamiento cotidiano de la pescadería. Se trata de un equipo profesional marca Crets valuado en aproximadamente $1,5 millones, por lo que la propietaria solicitó la colaboración de la comunidad para intentar recuperarlo.
“Si alguien intenta vender una balanza marca Crets de más de 30 kilos, por favor que avise a la Policía. Es mi herramienta de trabajo”, pidió Quintana.
Sin embargo, el perjuicio económico no terminó con los elementos robados. Los delincuentes rompieron los vidrios del sector de refrigeración y los restos de cristal alcanzaron la mercadería almacenada, obligando a los propietarios a descartar pescado y mariscos ante el riesgo de contaminación.
“El precio estimado de la balanza que se llevaron es de un millón y medio. Además, la mercadería la tuve que tirar por los vidrios rotos. También tengo que reparar la puerta y la reja”, lamentó.
El robo representa un golpe especialmente duro para la familia porque el comercio abrió sus puertas hace apenas diez meses. El emprendimiento surgió después de que el esposo de Quintana quedara sin trabajo y ambos decidieran construir una nueva fuente de ingresos con sus propios recursos.
“Somos emprendedores. Todo lo armamos con mucha voluntad, esfuerzo y sacrificio. Todos los días salimos a trabajar para salir adelante y cuando pasan estas cosas hay que empezar de nuevo”, expresó.
La comerciante también manifestó su preocupación por la inseguridad y las dificultades que atraviesan quienes sostienen pequeños negocios en la ciudad. Consideró que, aunque la Policía interviene y realiza tareas preventivas, los recursos disponibles resultan insuficientes para cubrir todos los sectores.
“Como sociedad sentimos mucha impotencia. La Policía hace su trabajo hasta donde puede, nos cuidan, pero todo es limitado”, señaló.
Durante las actuaciones realizadas después del robo, los efectivos encontraron una barreta que habría sido utilizada para ingresar al comercio. El elemento fue secuestrado y quedó incorporado a la investigación como posible evidencia para intentar identificar a los responsables.
Después del ataque sufrido, la familia deberá afrontar el costo de reparar la puerta, la reja y el sector de frío, reemplazar los equipos sustraídos y recuperar la mercadería descartada para poder continuar trabajando con normalidad.
Quintana adelantó que también instalará cámaras de seguridad y un sistema de alarma para reforzar la protección del establecimiento. Además, reclamó una mayor presencia policial durante eventos masivos o jornadas especiales en las que buena parte de la ciudad concentra su atención en otros acontecimientos.
“Sí o sí voy a poner cámaras y alarma por una cuestión de seguridad. Lo que necesitamos es mayor presencia policial, sobre todo en momentos donde la ciudad está más movilizada, como ocurrió con el Mundial”, concluyó.
Mientras continúa la investigación para identificar a los responsables, la familia intenta recuperar los elementos robados y reparar los daños ocasionados en un emprendimiento que construyeron hace menos de un año y que ahora deberá volver a levantarse después de una madrugada marcada por el robo y la destrucción.
