Un hombre fue detenido y quedó con prisión preventiva en el marco de una causa por abuso sexual donde la víctima es su hijastra. La medida fue dispuesta luego de que el imputado no se presentara a la citación para realizarse el examen mental obligatorio previsto en el artículo 206 del Código Procesal Penal.
Ante la incomparecencia, el Ministerio Público Fiscal solicitó su captura, pedido que fue autorizado por la jueza penal Carolina Marín. Personal policial lo aprehendió posteriormente en una localidad cercana a Trelew.
Durante la audiencia, el fiscal general Mauro Quinteros detalló que la detención se ajustó a derecho y fundamentó la necesidad de mantener la medida de coerción. Entre los elementos de prueba mencionó una pericia genética de ADN incorporada a la causa, la acusación formal ya presentada y la pena en expectativa, que podría alcanzar los 20 años de prisión de cumplimiento efectivo.
De acuerdo con la investigación, los hechos ocurrieron entre octubre de 2011 y octubre de 2013, cuando la víctima tenía 13 años. El imputado, quien era pareja de la madre y convivía en el domicilio familiar, habría aprovechado la relación de convivencia y la situación de vulnerabilidad para someterla sexualmente en reiteradas oportunidades. Como consecuencia de los abusos, la adolescente dio a luz en enero de 2014.
La causa fue calificada como abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado, por haber sido cometido por quien ejercía un rol de guardador y por el aprovechamiento de la convivencia, en un contexto de violencia de género y bajo la modalidad de delito continuado.
Al resolver, la jueza valoró la gravedad de los hechos, la reiteración de las conductas en el ámbito doméstico y el riesgo procesal de fuga evidenciado por la conducta evasiva del acusado. En consecuencia, dispuso la prisión preventiva por tres meses, plazo en el que deberá concretarse la audiencia preliminar para la elevación de la causa a juicio.
