En la previa de la semifinal del Mundial, la Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril” pidió no presentar el partido como una revancha por el conflicto de 1982. Reivindicaron el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y convocaron a mantener viva la memoria de los 649 caídos, pero rechazaron las expresiones de odio y xenofobia contra el pueblo británico.
A pocas horas de una nueva semifinal mundialista entre Argentina e Inglaterra, la Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril” difundió un mensaje destinado a recordar que la histórica disputa por la soberanía de las Islas Malvinas no puede reducirse al resultado de un partido de fútbol ni transformarse en una justificación para promover el odio entre pueblos.
El encuentro genera una expectativa especial por la historia deportiva entre ambas selecciones, pero también por el peso simbólico que mantiene la Guerra de Malvinas en la memoria colectiva argentina. Frente a ese escenario, los veteranos consideraron necesario marcar una diferencia clara entre la competencia deportiva y el reclamo soberano que la Argentina sostiene desde hace décadas.
Bajo la consigna “El sentimiento malvinero no se negocia: la memoria se defiende en cada cancha”, la organización sostuvo que el partido debe ser vivido con entusiasmo y orgullo por la Selección, pero rechazó cualquier intento de presentarlo como una revancha del conflicto armado de 1982.
“El deporte no es la guerra. El partido de semifinales es un evento deportivo de alcance mundial, no una revancha armada ni una compensación histórica”, expresaron en el comunicado.
Los veteranos remarcaron que la defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas debe continuar por los caminos institucionales establecidos por el país: la diplomacia, los organismos internacionales, la defensa de la verdad histórica y el reclamo pacífico e irrenunciable establecido en la Constitución Nacional.
La entidad también convocó a aprovechar la enorme visibilidad internacional que tendrá el partido para mantener vigente la causa Malvinas. Sin embargo, insistió en que las manifestaciones de apoyo al reclamo argentino no deben convertirse en expresiones xenófobas ni ataques contra ciudadanos británicos.
“Aunque el fixture nos enfrente a la nación usurpadora, el verdadero triunfo argentino radica en que el grito de ‘¡Malvinas Argentinas!’ flamee con orgullo en cada tribuna, sin caer en la xenofobia ni en el odio, sino como un ejercicio vivo de memoria y soberanía”, señalaron.
El mensaje busca instalar una reflexión en medio de una jornada atravesada por la pasión futbolística. Para los veteranos, recordar Malvinas significa sostener un reclamo histórico y mantener presente el sacrificio de quienes participaron de la guerra, pero también evitar que aquella experiencia sea utilizada para alimentar enfrentamientos entre sociedades.
En ese sentido, solicitaron especialmente a los medios de comunicación, los hinchas y quienes acompañen a la Selección que mantengan presente la memoria de los excombatientes y de los 649 argentinos que murieron durante el conflicto de 1982.
“Que el fútbol sea un puente para malvinizar y para recordar al mundo que nuestro reclamo sigue más vigente que nunca”, expresaron.
La semifinal entre Argentina e Inglaterra tendrá una audiencia mundial y volverá a colocar frente a frente a dos selecciones protagonistas de algunos de los partidos más recordados de la historia de los Mundiales. Sin embargo, desde la Federación insistieron en que ninguna victoria deportiva puede reemplazar ni resolver una disputa de soberanía.
El reclamo argentino sobre las Islas Malvinas continuará más allá del resultado del encuentro y deberá sostenerse, remarcaron, mediante las herramientas diplomáticas, políticas e institucionales correspondientes.
“La pelota rueda, el orgullo por nuestros colores se multiplica, pero la memoria permanece intacta. Jugamos por la gloria deportiva, pero marchamos todos los días por la verdad histórica”, concluye el comunicado.
De esta manera, los veteranos buscaron convertir uno de los partidos más esperados del Mundial en una oportunidad para mantener viva la causa Malvinas ante millones de personas, pero también para recordar que defender la memoria y la soberanía no significa promover el odio: Argentina e Inglaterra disputarán un partido de fútbol; el reclamo por Malvinas continuará después del último silbatazo.
