Un episodio insólito desató un cruce público dentro del Partido Nacional de Uruguay. El intendente del departamento de Paysandú, Nicolás Olivera, cuestionó duramente al senador Sebastián Da Silva luego de que se viralizaran imágenes del legislador mirando en su celular una foto de la modelo argentina Zaira Nara durante una sesión parlamentaria.
La crítica de Olivera se dio en el marco de una polémica mayor: las declaraciones de Da Silva sobre el pago de la patente de rodados, un impuesto anual obligatorio para los propietarios de vehículos en Uruguay. El senador había apuntado contra el Sucive, organismo que depende del Congreso de Intendentes y que actualmente preside el propio Olivera, y sugirió públicamente no pagar las multas incluidas en la patente como forma de protesta.
“El Sucive cobra lo que quiere y toma medidas ilegales para obligarte a pagar multas”, escribió Da Silva en la red social X, donde incluso llamó a una “rebelión del contribuyente”, recomendando no abonar las infracciones hasta que fueran rebajadas.

Consultado por estas declaraciones en Radio Sarandí, Olivera fue tajante: “Yo no seguiría las recomendaciones del senador Sebastián Da Silva. No es bueno dando recomendaciones, ya lo sabemos”, afirmó, en referencia a antecedentes polémicos del legislador. Luego agregó una frase que rápidamente se volvió viral: “Hay que mirar menos Instagram y prestar más atención. Mirar menos Zaira Nara y prestar más atención”.
El intendente consideró además que el mensaje del senador es “peligroso”, al señalar que la discusión no se mide solo en términos económicos, sino también en vidas humanas, por el impacto que tienen las multas de tránsito en la seguridad vial.
Da Silva respondió primero con ironía en redes sociales y luego, en declaraciones periodísticas, buscó bajar el tono del conflicto. Aseguró que no piensa enfrentarse con un compañero de partido y explicó la imagen viral: “Estaba scrolleando. Por suerte miro a Zaira Nara y no otra cosa”, dijo, restándole importancia al episodio.
El cruce dejó al descubierto tensiones internas en el oficialismo uruguayo y reavivó el debate sobre la responsabilidad de los legisladores, tanto en sus mensajes públicos como en su comportamiento dentro del Parlamento.
