Una maratón en Incheon desató un debate global luego de que la corredora Lee Su-min intentara apartar a su entrenador, Kim Wan-gi, cuando él la abrazó con una toalla apenas cruzó la meta.
Lee, de 27 años y ganadora de la división femenina nacional con un tiempo de 2h 34m 41s, explicó que no sintió intención sexual, sino un dolor súbito y fuerte causado por el contacto físico inmediato, cuando aún estaba desorientada y con dificultad para respirar. “Sentí un tirón muy fuerte y un dolor agudo en el pecho y el plexo solar”, contó en un comunicado publicado en Instagram. También criticó que su entrenador no se disculpara en privado y que diera declaraciones públicas justificando su accionar antes de hablar con ella.
La atleta afirmó que decidió explicar su versión para evitar que situaciones similares se repitan: “Lamento que un evento que debía ser una fiesta haya quedado opacado por esto”.
Kim Wan-gi, por su parte, negó cualquier comportamiento inapropiado y argumentó que su intención fue evitar que la corredora se desplomara tras la llegada, algo común en maratones de alta exigencia. “Fue un malentendido. Su plexo solar golpeó mi brazo. Me dijo que le dolió y lo lamentó”, declaró al portal News1.
Aun así, el entrenador reconoció que las imágenes pueden resultar perturbadoras para quienes no están familiarizados con la asistencia inmediata que suelen recibir los atletas al cruzar la meta.
