13 enero, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Género

Un femicidio calculado: cómo se repartieron los roles los condenados por el asesinato de Cecilia Strzyzowski

El caso que sacudió al país tuvo este viernes un capítulo histórico: un jurado popular declaró culpables a César Sena, Emerenciano Sena, Marcela Acuña, Gustavo Obregón, Fabiana González y Gustavo Melgarejo por su participación en el femicidio de Cecilia Strzyzowski.
La única imputada que resultó absuelta fue Griselda Reinoso, al no hallarse pruebas en su contra.

Según la fiscalía, el crimen no fue un arrebato, sino un plan meticulosamente diseñado y ejecutado por el clan Sena, que combinó violencia extrema, logística familiar, encubrimiento y manipulación del entorno.

El rol de César Sena: el autor material

César llevó a Cecilia el 2 de junio de 2023 hasta la casa familiar de Santa María de Oro 1460 con la promesa de irse juntos a Ushuaia. Para la fiscalía, una vez dentro de la vivienda la mató en una habitación.
Aunque no se pudo determinar la mecánica exacta, los rasguños en su cuello sugieren estrangulamiento o ahorcamiento.

Luego envolvió el cuerpo en una frazada, lo ocultó hasta que llegaron sus colaboradores y más tarde ayudó en el traslado hacia el campo donde fue incinerado.

El rol de Marcela Acuña: planificación, encubrimiento y coordinación

La fiscalía sostuvo que Marcela Acuña sabía perfectamente lo que iba a pasar. Por eso se retiró de la casa antes del asesinato.
Horas después regresó, vio el cuerpo envuelto en una frazada y activó la red de colaboradores: llamó a Fabiana González y Gustavo Obregón para limpiar la escena, mover objetos y borrar cualquier rastro incriminatorio.

Acuña, según la acusación, fue pieza clave en la organización posterior, garantizando silencio y obediencia.

El rol de Emerenciano Sena: el poder detrás del plan

Emerenciano —líder piquetero, figura política y patriarca del clan— salió temprano de la casa ese 2 de junio, pero la fiscalía sostuvo que su ausencia fue parte del plan.
Era quien rechazaba abiertamente la relación entre César y Cecilia.
Para los investigadores, dio luz verde al femicidio y creó el entorno de protección que permitió llevarlo a cabo sin obstáculos.

Su influencia sobre César y sobre la dinámica familiar fue determinante.

El rol de Gustavo Obregón: chofer, brazo ejecutor y encubrimiento

Obregón, empleado de confianza de la familia, llegó tras el llamado de Acuña. Según la fiscalía, fue clave en el traslado del cuerpo en la camioneta Hilux y en el movimiento de muebles donde luego se detectaron rastros de sangre de Cecilia.

Sin él, aseguró la acusación, el ocultamiento del crimen no hubiera sido posible.

El rol de Fabiana González: limpieza y desaparición de pruebas

González, secretaria de la familia, también apareció convocada por Acuña. Su participación —determinó la Justicia— fue activa: limpieza, movimientos de objetos, borrado de rastros y colaboración en la logística del encubrimiento.

El rol de Gustavo Melgarejo: el fuego del crimen

Casero del campo en Puerto Tirol, fue quien se encargó de mantener el fuego encendido para la incineración del cuerpo. Ese fue su rol central en el encubrimiento, según los fiscales.

La única absuelta: Griselda Reinoso

Cuidadora del mismo predio rural, Reinoso fue declarada inocente.
El jurado determinó que no estuvo en el lugar durante la incineración ni participó de ninguna instancia del encubrimiento.

El móvil: económico y de control familiar

Para la fiscalía, los Sena no querían a Cecilia en la vida de César. Y afirmaron que el joven vivía bajo el control total de sus padres: sobre su dinero, sus decisiones y hasta sus relaciones afectivas.

“La acción de César no habría sido posible sin la participación activa y esencial de sus padres”, dijo la acusación.

El crimen, concluyeron los fiscales, fue planificado, ejecutado en familia y encubierto punto por punto.