La dinámica poblacional de la Argentina continúa transformándose de manera sostenida. Así lo confirman los últimos datos del informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, que muestran una caída persistente de la natalidad y una postergación creciente de la maternidad, dos fenómenos que ya impactan en la estructura social, sanitaria y económica del país.
Durante 2024 se registraron 413.135 nacimientos vivos en todo el territorio nacional. La cifra consolida una tendencia descendente que se profundiza año tras año. En comparación, en 2023 se habían contabilizado 460.902 nacimientos, lo que ya representaba una baja interanual del 6,9%. Si el análisis se amplía a la última década, el contraste es aún más significativo: en 2014 se habían registrado 777.012 nacimientos, lo que marca un retroceso acumulado cercano al 47%.
El informe también evidencia un cambio en el perfil etario de las madres. El grupo de mujeres de entre 25 y 29 años concentró el mayor porcentaje de partos (25%), seguido por las de 30 a 34 años (23%) y las de 20 a 24 años (22%). La edad promedio de la maternidad se ubica hoy entre los 27 y 29 años, confirmando una tendencia sostenida a la postergación del primer hijo respecto de décadas anteriores.
Desigualdades territoriales
La tasa de natalidad no se comporta de manera homogénea en el país. En 2024, Misiones encabezó el ranking con 12,3 nacidos vivos cada mil habitantes, seguida por Chaco (11,9), Santiago del Estero (10,8) y Formosa (10,7). En el otro extremo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego registraron las tasas más bajas, ambas con 6,9 nacimientos por mil habitantes. También se ubicaron por debajo del promedio nacional Jujuy (8,0), La Pampa y Río Negro (8,1) y la provincia de Buenos Aires (8,4).
Del total de nacimientos, cerca del 71% correspondió a madres de entre 20 y 34 años. Los partos en adolescentes menores de 20 años representaron el 8,56%, con 34.426 nacimientos en mujeres de entre 15 y 19 años y 866 en menores de 15. La marcada reducción del embarazo adolescente —señalada por especialistas como un avance sanitario y social— convive, sin embargo, con persistentes brechas regionales y socioeconómicas.
Nuevas configuraciones familiares
El informe también aporta datos sobre la situación conyugal al momento del parto. El 79,4% de las madres vivía en pareja, mientras que un 12,7% estaba sola, proporciones que se mantienen estables en los últimos años y reflejan la consolidación de vínculos no necesariamente formales y una mayor diversidad de modelos familiares.
Los partos múltiples representaron apenas el 2% del total, frente a un 97,6% de partos simples, y la distribución por sexo mantuvo la tendencia histórica: 51% de nacidos varones y 49% mujeres.
Un fenómeno global con causas locales
La caída de la natalidad no es un fenómeno exclusivo de la Argentina. Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el promedio mundial pasó de cinco hijos por mujer en 1950 a una proyección de dos hijos por mujer en 2025. En América Latina, el proceso se replica con particular intensidad.
La directora regional del UNFPA, Susana Sottoli, destacó que en la Argentina el embarazo adolescente se redujo en torno al 60%, pero advirtió que muchas mujeres asocian la decisión de no ampliar la familia con la inestabilidad económica, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a servicios de cuidado.
El descenso de la natalidad y la postergación de la maternidad plantean así nuevos desafíos estructurales: desde la planificación de los sistemas de salud y educación hasta las políticas de cuidado, empleo y seguridad social. Más que un dato estadístico, el fenómeno anticipa un cambio profundo en la Argentina del futuro cercano.
