17 septiembre, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Deportes Sociedad

Más de 120 chicos meriendan en Newbery: piden ayuda para sostener el espacio

El merendero funciona de lunes a viernes y acompaña a chicos que terminan de entrenar en el club. Juan Carlos “La China” Loncon contó que cada vez cuesta más reunir mercadería y pidió mayor compromiso de las familias y de la comunidad.

Desde hace varios meses, el club Jorge Newbery sostiene un merendero que se fue convirtiendo en una ayuda concreta para muchas de las familias que forman parte de la institución. La propuesta comenzó entre marzo y abril y hoy recibe diariamente a entre 120 y 130 chicos, principalmente de lunes a viernes, en una franja que va desde las 17 hasta las 21. Allí, después de entrenar, los chicos pueden quedarse a tomar una leche, un té o compartir tortas fritas y otras preparaciones que realizan los propios colaboradores. Juan Carlos “La China” Loncon, uno de los referentes que impulsa el espacio, explicó que el objetivo es simple pero cada vez más necesario: que ningún chico se vaya del club sin haber merendado.

La situación económica, sin embargo, comenzó a sentirse con más fuerza también dentro de la vida cotidiana del club. Loncon contó que muchas familias llegan con lo justo a fin de mes y que incluso hay padres a quienes se les hace difícil pagar la cuota o cubrir los gastos básicos de la casa. En ese contexto, una merienda que puede parecer sencilla adquiere otro valor.

“Hay padres que llegan justo con la plata para la comida de la familia, por eso nosotros tratamos de que acá no les falte nada a los chicos”, explicó.

Y remarcó que el espacio se sostiene con aportes pequeños pero fundamentales: azúcar, harina, grasa, levadura, leche, cacao, té o cualquier otro producto que permita continuar preparando las meriendas.

Ese trabajo diario recae hoy sobre un grupo muy reducido de personas. Según relató “La China”, son apenas tres o cuatro familias las que se organizan para preparar la leche, hacer tortas fritas, cocinar durante los fines de semana y organizar actividades destinadas a recaudar fondos. A eso se suma el tiempo que demanda sostener la presencia diaria en el club, muchas veces durante jornadas largas. “El domingo estuvimos desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche trabajando acá”, contó, al tiempo que insistió en la necesidad de que más padres puedan involucrarse. No se trata, aclaró, de hacer un reproche, sino de lograr que el esfuerzo no quede concentrado siempre en las mismas personas y que las familias puedan acompañar un espacio del que se benefician sus propios hijos.

Además del merendero, el grupo viene realizando distintas actividades para poder comprar indumentaria para los chicos. Durante los últimos meses organizaron ventas de empanadas y polladas, involucrando a distintas categorías del club, desde la escuelita hasta las formativas y el fútbol femenino. Parte de esa indumentaria ya pudo ser entregada y ahora trabajan para completar lo que todavía falta. Loncon contó que la respuesta fue dispar: mientras algunas familias y sectores se sumaron con compromiso, en otras categorías la participación fue menor de la esperada. En contraste, destacó especialmente el acompañamiento de los veteranos de Jorge Newbery, que suelen colaborar comprando comidas o acercando mercadería cuando pueden.

También hubo aportes de comerciantes y personas vinculadas al club que, de manera espontánea, comenzaron a dar una mano. Loncon mencionó el caso de un panadero amigo que colabora cuando tiene la posibilidad y señaló que esas ayudas, aunque sean ocasionales, resultan muy valiosas. Hasta ahora no realizaron un pedido formal a instituciones públicas, pero no descartan hacerlo porque consideran que el sostenimiento del merendero requiere una red más amplia. “Necesitamos la colaboración de todos”, resumió.

Con el paso de los meses, el merendero también dejó en evidencia algo que quienes trabajan diariamente en Newbery perciben con claridad: aumentó la necesidad. “Antes la gente nos daba una mano un poco más; ahora hace más de un mes que no estamos recibiendo tanto y estamos medio cortados”, explicó Loncon. Esa disminución de las donaciones coincide con un momento en el que, justamente, más familias parecen necesitar del acompañamiento que ofrece el club, ya sea a través de una merienda, de la indumentaria o de las actividades comunitarias que se organizan alrededor de los chicos.

Para “La China”, ese es justamente el valor que tiene hoy una institución como Jorge Newbery. Más allá del fútbol, el club funciona como un espacio de contención, encuentro y acompañamiento cotidiano. Allí confluyen chicos de distintas edades, familias, entrenadores, veteranos y colaboradores que intentan sostener algo que va mucho más allá de lo deportivo. “Esto es Newbery, es un club importante dentro de Comodoro y tenemos que tratar de estar todos unidos”, expresó.

Quienes quieran colaborar con mercadería, acercarse a conocer el merendero o sumarse a las actividades pueden hacerlo directamente en el club o comunicarse con Juan Carlos “La China” Loncon al 2974 707531.