Funcionó durante 51 años, su cúpula fue construida en Francia y hasta necesitó un pequeño ferrocarril para trasladar los materiales durante su construcción. Hoy, el histórico faro frente a Camarones forma parte del patrimonio cultural y puede conocerse mediante excursiones náuticas habilitadas.
Frente a la costa de Camarones, rodeado por las aguas del Atlántico Sur y expuesto a los fuertes vientos patagónicos, se levanta uno de los rincones históricos menos conocidos de Chubut: el Faro Isla Leones.
La estructura comenzó a funcionar en 1917 y durante más de medio siglo cumplió una tarea fundamental para la navegación. Su luz podía observarse a más de 50 kilómetros de distancia, hasta que en 1968 dejó definitivamente de prestar servicio.
Desde entonces, el antiguo faro permanece como testimonio de una época en la que mantener una señal marítima en una isla aislada suponía un enorme desafío humano y logístico.

Damián Guerreiro, jefe del Parque Provincial Patagonia Azul, destacó el valor histórico y arquitectónico del lugar, actualmente protegido dentro del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral y del Parque Provincial Patagonia Azul.
Una cúpula francesa y un pequeño ferrocarril en la isla
Uno de los aspectos más llamativos del Faro Isla Leones es su construcción.
La torre tiene unos 11 metros de altura, mientras que su cúpula fue fabricada en Francia y presenta una particular estructura de once lados, una característica que le otorga una identidad arquitectónica singular.
Pero levantar el complejo en medio de una isla obligó a resolver un problema todavía mayor: cómo trasladar los materiales desde la costa hasta el lugar elegido para construirlo.
Para hacerlo se instaló un sistema ferroviario de trocha angosta tipo Decauville. Restos de aquellas vías todavía pueden encontrarse en la isla y recorren aproximadamente 850 metros.
Por allí circulaban pequeños carros utilizados para transportar desde el mar piedras, estructuras y otros materiales necesarios para levantar y mantener el faro.
El sistema constituye actualmente otro de los elementos históricos que ayudan a reconstruir cómo era la vida y el trabajo en la isla hace más de un siglo.

Por qué se apagó en 1968
El Faro Isla Leones funcionó de manera ininterrumpida durante 51 años.
Las dificultades para acceder a la isla y mantener las instalaciones terminaron siendo determinantes para su cierre. En 1968 su función fue reemplazada por el Faro San Gregorio, ubicado en tierra firme y con condiciones mucho más accesibles para realizar tareas de mantenimiento.
El apagado no significó, sin embargo, el final de su historia.
Con el paso de los años, la estructura adquirió un nuevo valor como patrimonio cultural y como testimonio de la historia marítima de Chubut.
Actualmente, Provincia y la Administración de Parques Nacionales trabajan conjuntamente en su preservación.
Uno de los principales desafíos es el deterioro provocado por el ambiente marítimo y la acumulación de residuos que las mareas arrastran hasta la isla.
Recuperar la historia de quienes vivieron allí
La puesta en valor también busca permitir que los visitantes comprendan cómo era la vida cotidiana de quienes durante décadas estuvieron destinados en ese rincón aislado de la Patagonia.
En ese marco se incorporó un sendero interpretativo de aproximadamente 800 metros, con cartelería informativa para reconstruir parte de las prácticas y actividades desarrolladas en la isla.
La propuesta permite mirar al faro no solamente como una construcción abandonada, sino como parte de una historia protagonizada por trabajadores que debían vivir durante largos períodos prácticamente aislados del continente.
Cómo conocer el Faro Isla Leones
Actualmente es posible acercarse al lugar mediante excursiones náuticas que parten desde Camarones.
La travesía permite navegar por el entorno del Parque Patagonia Azul, observar el paisaje insular y contemplar desde el mar la histórica estructura.
Por tratarse de un área protegida y de un sitio con valor arqueológico y cultural, el acceso se encuentra regulado. De acuerdo con la información difundida, las visitas se realizan exclusivamente a través del prestador habilitado Viento Azul.
Más de un siglo después de su construcción y casi seis décadas después de haberse apagado, el Faro Isla Leones continúa dominando el paisaje. Ya no guía barcos durante la noche, pero permanece como una de las huellas más singulares de la historia marítima de Chubut.

