9 diciembre, 2025
Comodoro Rivadavia, Chubut
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“Esto ya no parece una desaparición”: el caso de los jubilados da un vuelco y crece la sospecha de un crimen

El misterio por la desaparición de Pedro Kreder (79) y Juana Inés Morales (69) sumó un capítulo explosivo. A casi dos semanas sin pistas concretas, el ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, reconoció por primera vez que la Justicia ya investiga un posible homicidio.

“Se trabaja en un radio de 30 kilómetros alrededor del hallazgo del vehículo”, confirmó el funcionario, y adelantó que el fiscal dividió la causa para seguir dos líneas paralelas: una enfocada en el rastrillaje y otra que apunta a la intervención de terceros.

La frase que encendió todas las alarmas fue clara: “No podemos descartar un crimen”.

El ministro también reveló un detalle que podría haber cambiado el curso de la búsqueda: “Se perdieron cuatro días muy valiosos”. Según explicó, los registros fílmicos muestran que la pareja desapareció el sábado al mediodía, pero la denuncia recién se hizo el martes, cuando ya era tarde para seguir rastros frescos.

Los investigadores hallaron huellas de una mujer, talle 35 o 36, en dirección a la Ruta 3, y rastrean si pertenecen a Juana. “Hoy los equipos están trabajando en ese sector con canes y drones”, aseguró Iturrioz.

El escenario del caso —el desolado Cañadón Visser, en Rocas Coloradas— es descrito por el ministro como un “terreno traicionero”. “Yo mismo rompí la dirección de la camioneta al intentar pasar por ahí”, relató.

La camioneta de Pedro fue hallada cerrada con llave, sin signos de violencia y con dinero adentro, un dato que descoloca a los investigadores. “No tiene lógica pensar en un robo, pero tampoco en un simple accidente. Es un rompecabezas”, confió una fuente judicial.

A todo esto, se conoció que Pedro y Juana mantenían una relación reciente y que las hijas de la mujer “ni siquiera lo conocían personalmente”. Ese dato reaviva teorías sobre un posible conflicto o engaño previo a la desaparición.

En paralelo, la familia de Juana volvió a pedir ayuda a la comunidad: “No sabemos nada, no hay señales, no hay rastros. Solo queremos saber la verdad”.

Mientras el rastrillaje se expande y las hipótesis se multiplican, el caso Kreder-Morales se convierte en uno de los misterios más inquietantes del país.

Las preguntas se acumulan:
¿Fue un accidente o una emboscada? ¿Quién manejaba realmente la camioneta? ¿Y por qué dejaron dinero en su interior?

Lo cierto es que, como admitió una fuente de la investigación, “cada nuevo dato aleja la posibilidad de un simple extravío y acerca el fantasma de un crimen”.