Germán Rezanowicz, coordinador regional de Sanidad Animal del SENASA, explicó los motivos para la declaración de alerta por sarna en la provincia con foco en siete departamentos. Asimismo, indicó que el brote no tiene consecuencias mortales no obstante genera una afectación directa para la producción de lana: “no solo genera pérdidas en la lana porque destruye el vellón, sino también pérdidas en kilos, con un deterioro importante del animal”.
La detección de nuevos focos de sarna ovina en zonas que hasta ahora se consideraban libres encendió las alarmas sanitarias en Chubut. Ante el riesgo de expansión hacia regiones con alta concentración de ganado, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró la alerta sanitaria y reforzó las medidas de control, en un contexto marcado por la resistencia del parásito a los tratamientos que se utilizaban históricamente.
La alerta quedó formalizada a través de la Resolución 939/2025, publicada en el Boletín Oficial y firmada por la presidenta del SENASA, María Beatriz Giraudo Gaviglio. La medida estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y alcanza a los departamentos de Gastre, Telsen, Cushamen, Languiñeo, Paso de Indios, Mártires y Gaiman.
Según se detalla en los considerandos de la norma, los focos detectados en zonas linderas a áreas afectadas no respondieron de manera satisfactoria a los tratamientos inyectables con lactonas macrocíclicas, lo que impidió erradicar la enfermedad en la totalidad de los animales tratados. A partir de estos resultados, el organismo estableció la obligatoriedad de denunciar la enfermedad para productores, veterinarios, transportistas y toda persona vinculada al sector, bajo apercibimiento de las sanciones previstas en la ley 27.233.
En este marco, Germán Rezanowicz, coordinador regional de Sanidad Animal del SENASA, explicó en diálogo con Diario Jornada los motivos de la decisión y advirtió sobre la magnitud del problema.
“Teníamos focos activos en la parte noroeste de la provincia, pero aparecieron focos nuevos. Ante la posibilidad de que se contagien departamentos que hoy no tienen problemas y donde la cantidad de ovinos es muy importante, se tomó esta medida”, señaló.
Rezanowicz remarcó el impacto productivo y sanitario de la enfermedad. “No solo genera pérdidas en la lana porque destruye el vellón, sino también pérdidas en kilos. El animal se desmejora mucho porque está permanentemente incómodo y, en algunos casos, hemos constatado muertes”.
“Estamos ante un Psoroptes ovis bastante importante en cuanto a lo que afecta a la fisiología del animal. Es absolutamente voraz”, precisó.
“Es una enfermedad parasitaria que se contagia por contacto. Hoy no hay ningún producto que tenga una eficacia del 100%. Las ivermectinas, que antes eran nuestro caballito de batalla, ya no tienen la eficacia necesaria”, añadió.
El funcionario subrayó que, actualmente, el único método eficaz es un esquema sanitario que había quedado prácticamente en desuso. “El único tratamiento efectivo hoy son las balneaciones por inmersión, con dos baños utilizando un producto específico. Es volver casi cuarenta años atrás en el manejo sanitario”.
Respecto al alcance del brote, Rezanowicz advirtió que el número de animales comprometidos es significativo. “El total del rodeo de esos focos ronda los 100.000 animales, pero en epidemiología esos números se manejan con mucho cuidado. Es una enfermedad que avanza más de lo que quisiéramos”.
Además, alertó que el parásito no presenta un comportamiento estacional. “Si bien históricamente impactaba más cuando la majada estaba junta en invierno, este parásito no mide temporadas: hace daño todo el tiempo”. Y concluyó: “Un contagio de un día para otro ya puede mostrar efectos visibles en la majada. Es realmente muy agresiva”.
Fuente: Jornada
