2 noviembre, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Rada Tilly Sociedad

El agua de la bajada 16 bajo la lupa: qué muestran diez años de imágenes satelitales

Fuente: Natura Sine Nomine. Contiene datos modificados de Copernicus Sentinel.

Un análisis de casi diez años de imágenes satelitales permitió reconstruir la evolución de la Laguna Papensen, ubicada junto a la planta de tratamiento de Rada Tilly. El relevamiento muestra que durante 2026 la superficie cubierta por agua se mantuvo estable, aunque todavía siguen pendientes los análisis que permitan determinar qué calidad tenía el agua que llegó al mar por la bajada 16.

La discusión por el agua que desembocó en el mar a través de la bajada 16 de Rada Tilly sumó un nuevo elemento. La plataforma ambiental Natura Sine Nomine analizó casi una década de imágenes del satélite europeo Sentinel-2, datos de precipitaciones y documentación pública para reconstruir cómo evolucionó la Laguna Papensen desde fines de 2016 hasta octubre de 2026.

El estudio comenzó a partir de las imágenes que circularon el 20 de octubre mostrando agua llegando al mar desde el sector de la laguna. A partir de allí, se compararon registros históricos, lluvias acumuladas y antecedentes oficiales con el objetivo de ordenar qué se sabe hasta ahora y qué preguntas continúan sin respuesta.

Uno de los datos más llamativos aparece en 2026. Entre junio y octubre se registraron alrededor de 256 milímetros de lluvia, según el modelo ERA5, una cantidad superior a la observada en el mismo período de cualquier año desde 2022. Sin embargo, la superficie con agua de la laguna prácticamente no cambió: se estimó en 93% en junio y 94% en agosto, mientras que la imagen disponible del 25 de octubre muestra un contorno similar al de agosto.

El antecedente de 2017

El análisis también permite mirar hacia atrás y encontrar uno de los momentos más extremos de la última década. Tras el temporal de marzo de 2017, comenzó un bombeo de agua al mar el 14 de abril y, para agosto de ese año, las imágenes satelitales mostraban el menor nivel de superficie cubierta por agua de toda la serie analizada: alrededor del 62%.

La comparación visual incluida en el informe muestra con claridad la diferencia entre aquel mínimo de agosto de 2017 y la situación observada en octubre de 2026, cuando el espejo de agua presentaba una extensión considerablemente mayor.

La Ordenanza 2500/19 ya establecía que el nivel de la laguna puede aumentar tanto por las precipitaciones como por los excedentes de líquidos procesados en la planta de tratamiento, un dato relevante para interpretar la evolución del sistema.

Lo que las imágenes no pueden responder

El análisis satelital tiene un límite importante: permite observar cuánto espacio ocupa el agua, pero no determina su calidad ni su composición. Tampoco puede detectar con precisión pequeñas variaciones de nivel, debido a las características de las orillas de la laguna.

Por eso, para saber qué características tenía el agua que llegó al mar por la bajada 16 son necesarios análisis de laboratorio. Natura Sine Nomine remarca que esos resultados todavía no fueron publicados y que también faltan datos precisos sobre los caudales y las fechas de cada vuelco.

El informe también señala que para comprobar si efectivamente el vuelco se interrumpió, como informó la Secretaría de Ambiente el 26 de octubre, habrá que esperar las imágenes satelitales correspondientes a noviembre.

Fuente: Natura Sine Nomine. Contiene datos modificados de Copernicus Sentinel.

Un método que también tuvo que corregirse

La propia investigación reconoce una corrección metodológica. Un primer análisis mediante el índice NDWI había sugerido que la laguna había perdido agua durante 2026, pero al revisar las imágenes en color real se detectó que esa interpretación era errónea.

Según explican, la presencia de algas puede modificar el color del agua y hacer que determinados índices satelitales interpreten erróneamente que hay menos superficie cubierta. Por ese motivo, el relevamiento definitivo se realizó directamente sobre imágenes en color real.

Todavía quedan preguntas abiertas

El estudio aporta una mirada de largo plazo sobre la evolución de la laguna, pero no resuelve la principal incógnita surgida tras las imágenes de octubre: qué tipo de agua llegó al mar y en qué condiciones.

La Ordenanza 2500/19 obliga al Ejecutivo municipal a informar al Concejo Deliberante cada cuatro meses sobre la situación y, el pasado 22 de octubre, se presentó además un pedido de informes.

Mientras se esperan esos datos y los análisis de laboratorio, las imágenes satelitales permiten al menos establecer un punto concreto: durante buena parte de 2026, y aun en un período con lluvias importantes, la superficie visible de la Laguna Papensen se mantuvo prácticamente estable.