A seis años de la sanción de la Ley de Paridad de Género, la Cámara de Diputados inicia 2026 con un retroceso en la representación femenina. Tras la asunción de los legisladores electos en octubre, el cuerpo pasó de 110 a 105 diputadas, lo que reduce la presencia de mujeres al 40,9% del total de bancas.
El dato no es menor: en lugar de avanzar hacia el objetivo del 50%, el Congreso vuelve a dar un paso atrás. La caída equivale a casi cinco puntos porcentuales menos y expone los límites reales de una ley que, si bien ordena la conformación de listas, no garantiza resultados paritarios en el recinto.
Uno de los factores centrales del retroceso fue que el 70% de las listas electorales estuvieron encabezadas por varones, lo que condicionó directamente el reparto final de bancas. En distritos que eligen pocos diputados, el primer lugar sigue siendo decisivo.
Bloques con números desiguales
La distribución de mujeres en los bloques también refleja una desigualdad persistente.
El oficialismo, La Libertad Avanza, duplicó la cantidad de diputadas tras su crecimiento electoral, pero aun así las mujeres representan solo el 41% de su bancada.
En Unión por la Patria, el bloque con mayor proporción femenina, las diputadas alcanzan el 45,2%, aunque también perdió representación respecto de 2023.
En los interbloques de Fuerzas del Cambio y Unidos, la presencia de mujeres no llega al 30%, mientras que solo en la izquierda se alcanza una paridad real.
Otro dato revelador: solo una mujer preside un bloque mayoritario, la santafesina Gisela Scaglia, al frente de Provincias Unidas.
Paridad legal, desigualdad real
Desde la aprobación de la ley en 2017 se celebraron cuatro elecciones nacionales y en ninguna se alcanzó la paridad plena. Fuentes parlamentarias estiman que, en el mejor de los escenarios, el 50% recién podría lograrse dentro de cuatro años.
Mientras tanto, la composición actual del Congreso vuelve a poner en evidencia una tensión estructural: la paridad existe en la norma, pero no en el poder real, donde los espacios de decisión y liderazgo siguen mayoritariamente en manos de varones.
