5 abril, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Medioambiente Sociedad

Denuncian contaminación con hidrocarburos en la playa y riesgos en el agua potable

La convivencia entre la actividad portuaria y la vida cotidiana en Camarones entró en una zona de tensión tras la aparición de manchas de aceite en el mar en un sector de playa pública. Las imágenes, registradas por vecinos, encendieron la alarma y reavivaron el debate sobre el impacto ambiental de la actividad pesquera en la localidad.

El material difundido muestra claramente la presencia de hidrocarburos flotando en el agua, en una zona lindera al muelle donde operan embarcaciones. Se trata de un espacio históricamente utilizado por la comunidad para actividades recreativas, lo que agrava la preocupación por posibles consecuencias sanitarias y ambientales.

A partir de este escenario, organizaciones ambientales y especialistas comenzaron a advertir sobre la posible incompatibilidad entre la intensidad de la actividad pesquera y el uso público de la costa. Los primeros relevamientos técnicos apuntan a deficiencias en el manejo de residuos peligrosos y a la falta de infraestructura adecuada para contener derrames.

Desde la Fundación Sin Azul No Hay Verde, Juan Coustet planteó la necesidad de evaluar la continuidad de estas condiciones: “Hay que analizar si es compatible que funcione el puerto y que la gente se bañe en ese sector”, advirtió, en relación a la circulación constante de buques y la presencia visible de contaminantes.

A esta situación se suma otro factor de riesgo menos visible: las pinturas antiincrustantes utilizadas en los cascos de los barcos. Investigaciones del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) confirmaron que estos productos liberan estaño, un compuesto que genera alteraciones reproductivas en la fauna marina. En el puerto de Camarones, un alto porcentaje de moluscos presenta anomalías vinculadas a este fenómeno.

En la comunidad crece la inquietud, aunque también persiste un bajo nivel de información sobre los riesgos. Vecinos que impulsan reclamos ambientales advierten que muchos habitantes desconocen la gravedad del problema o que directamente no se habla del tema.

Además, si bien no hay evidencia concluyente sobre efectos en la salud humana por contacto directo con el agua, especialistas alertan sobre el consumo de mariscos provenientes de la zona, lo que podría representar un riesgo mayor.

El conflicto se da en paralelo al avance de la prospección pesquera, lo que intensifica la presión sobre el ecosistema. La posibilidad de restringir el uso recreativo de la playa ya comienza a ser analizada, lo que implicaría un fuerte impacto social y turístico para la localidad.

La preocupación ambiental no se limita a la costa. Un estudio oficial realizado en febrero de 2026 detectó niveles elevados de sodio, arsénico y otros compuestos en el sistema de agua potable de Camarones.

El informe señala que el arsénico supera hasta ocho veces los valores recomendados en algunos puntos, mientras que el cloro utilizado para potabilizar el agua no logra mantenerse durante el recorrido del acueducto. Esto genera un recurso de baja calidad, con posibles efectos negativos en la salud a largo plazo.

Frente a este panorama, crece la presión para que las autoridades revisen tanto la operatoria portuaria como la calidad del agua que consumen los vecinos.

La situación en Camarones deja expuesto un problema estructural: cómo equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental y la salud de la comunidad en una región donde ambos factores conviven cada vez con mayor tensión.