Las bajas temperaturas que atraviesa Comodoro Rivadavia no solo marcaron el inicio de un invierno más riguroso. También dejaron al descubierto una problemática que, según organizaciones que trabajan diariamente en el territorio, se profundiza con el paso de las semanas: el aumento de personas que necesitan un lugar donde pasar la noche y acceder a un plato de comida caliente.
Desde la Escuela Elim, una de las instituciones que brinda alojamiento y contención en la ciudad, aseguran que el refugio funciona prácticamente al límite de su capacidad y que ya comenzaron las obras para ampliar las instalaciones ante una demanda que no deja de crecer.
“Hay muchísimo trabajo por el frío que estamos atravesando”, afirmó el pastor José Luis Selam, quien además explicó que el acompañamiento no se limita al refugio, sino que también incluye brigadas solidarias y la entrega de ropa de abrigo en distintos sectores de Comodoro.
Un refugio que ya no alcanza
Actualmente, el espacio cuenta con 25 plazas y ofrece alojamiento, desayuno, almuerzo, merienda y cena, además de un ropero comunitario para quienes necesitan abrigo.
Sin embargo, la cantidad de personas que solicita asistencia llevó a la institución a proyectar una ampliación que permitirá incorporar entre ocho y diez camas más.
“La demanda es muy grande”, resumió Selam.
Según explicó, la ocupación es permanente y el movimiento dentro del refugio refleja la complejidad de la situación social.
“Apenas una persona encuentra una solución y deja el refugio, inmediatamente ingresa otra que necesita asistencia. Hay personas que logran salir de la calle, pero luego regresan. Es una realidad muy fuerte que está viviendo Comodoro”, señaló.
Mucho más que un lugar para dormir
Desde la institución remarcan que el trabajo no termina con ofrecer techo y comida.
Muchas de las personas que llegan atraviesan problemas de consumo, situaciones de vulnerabilidad extrema o dificultades emocionales, por lo que también reciben acompañamiento y participan en talleres y capacitaciones orientadas a favorecer su reinserción social.
Al mismo tiempo, Selam destacó que la escuela misionera permanece abierta durante todo el año gracias al aporte de vecinos.
“Se sostiene por la providencia divina y por la sensibilidad de la gente de Comodoro, que acerca ropa de abrigo y alimentos no perecederos para quienes están atravesando situaciones muy difíciles”, expresó.
Convocan a colaborar
Ante la llegada de los días más fríos del invierno, desde la Escuela Elim reiteraron el pedido de colaboración a la comunidad.
Quienes deseen ayudar pueden donar ropa de abrigo, frazadas, calzado o alimentos no perecederos, o comunicarse con la institución al 297-443-5217 para conocer las distintas formas de colaborar.
