El Ministerio Público Fiscal del Chubut confirmó este martes, en una conferencia de prensa institucional, que Valeria Schwab fue víctima de un femicidio y que el autor del crimen actuó solo y se suicidó al día siguiente. La conclusión se sustenta en pruebas científicas concluyentes, principalmente los resultados de ADN, y en una extensa reconstrucción de los hechos mediante cámaras y peritajes.
La fiscal a cargo explicó que la comunicación pública se realizó recién ahora porque “es el primer momento en que estamos en condiciones de dar datos certeros”, tras una investigación compleja por tratarse de un hecho ocurrido en la vía pública, con autor inicialmente desconocido y en un entorno de escasa visibilidad.
Prueba científica y reconstrucción del ataque
Según detalló la Fiscalía, el ADN del agresor fue hallado en las uñas de Valeria y en hisopados genitales tomados durante la autopsia. A su vez, en el cuerpo del imputado se encontró ADN de la víctima, conformando una corroboración cruzada que no deja dudas sobre la autoría. “No se detectó el perfil genético de ninguna otra persona”, subrayaron.
A esta evidencia se sumó un trabajo exhaustivo de análisis de filmaciones, realizado por la Brigada de Investigaciones, que permitió ubicar al agresor solo durante todo su recorrido previo al hecho, sin contacto telefónico ni encuentros con terceros, y en coincidencia temporal y espacial con el paso de Valeria por la zona.
La Fiscalía reconstruyó que el ataque se produjo cuando Valeria se aparta del trayecto de la bicisenda, cerca del monumento, y que luego fue llevada a un sector bajo y oculto, próximo a la playa, imposible de visualizar desde la ruta. En ese lugar —indicaron— se produjo la agresión sexual, conclusión que hoy puede afirmarse por la convergencia de la escena, las lesiones y el ADN.

Perspectiva de género y responsabilidad institucional
Desde el Ministerio Público Fiscal remarcaron que toda muerte violenta de una mujer se investiga desde el inicio como femicidio, conforme a los protocolos vigentes y la perspectiva de género. “Nuestra función es investigar el delito y llegar a la verdad; la prevención y el diseño de políticas públicas corresponden a otros ámbitos del Estado”, precisó la fiscal.
En ese sentido, aclararon que no se difundieron hipótesis ni identidades durante la investigación para preservar el proceso y evitar daños irreparables: “Divulgar información no corroborada podía entorpecer la investigación y poner en riesgo su eficacia”.

Sobre el agresor y la causa
El agresor, identificado como Jonathan Chacano (34), no registraba condenas; algunas informaciones publicadas fueron erróneas y confundieron su rol en causas donde había sido víctima. La Fiscalía explicó que el suicidio del imputado también es objeto de una investigación específica, aunque la evidencia recolectada permitió vincular rápidamente ambos hechos por indicios tempranos (lesiones, conductas atípicas, proximidad temporal y espacial).
Si bien la autoría está acreditada, la causa no se da por cerrada: permanecen medidas pendientes para completar la reconstrucción y descartar con mayor contundencia cualquier otra hipótesis residual.
Comunicación responsable y acompañamiento
La Fiscalía informó que la familia de Valeria fue notificada previamente a la conferencia y recibió un detalle completo de los avances. También llamó a los medios a ejercer una cobertura responsable, evitando especulaciones que revictimicen y obstaculicen investigaciones sensibles.
El caso vuelve a interpelar a la sociedad sobre la violencia extrema contra las mujeres y las condiciones de riesgo en los espacios públicos, reafirmando la necesidad de respuestas integrales del Estado que trasciendan la investigación penal y garanticen derechos, seguridad y reparación.
