21 abril, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Sociedad

Chubut bajo fuego: casi 30 mil hectáreas arrasadas y una crisis ambiental en expansión

Greenpeace sobrevoló Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén y documentó el grave impacto ambiental de los incendios forestales, que en la provincia de Chubut ya arrasaron cerca de 30.000 hectáreas de bosques, plantaciones, pastizales y viviendas. La organización ecologista denuncia falta de prevención, brigadistas y aviones hidrantes para afrontar con seriedad los efectos de la crisis climática y de los pinos exóticos, que aumentan los riesgos.

Greenpeace documentó mediante sobrevuelos el severo daño ambiental provocado por los incendios forestales que afectan a la provincia de Chubut, donde ya se quemaron cerca de 30.000 hectáreas de bosques, plantaciones, pastizales y zonas habitadas. Las áreas relevadas incluyen Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén, algunas de las localidades más castigadas por el fuego durante el último mes.

Según información oficial preliminar, desde mediados de diciembre los principales focos en la Patagonia se concentraron en territorio chubutense. En Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén se vieron afectadas alrededor de 15.000 hectáreas, incendio que actualmente se encuentra contenido. En tanto, en el Parque Nacional Los Alerces el fuego continúa activo y ya consumió unas 12.000 hectáreas, mientras que en la zona de El Turbio se registraron otros 3.000 hectáreas dañadas.

Desde la organización ambientalista advirtieron que el escenario es consecuencia directa de la combinación entre sequías prolongadas, temperaturas extremas y vientos intensos, agravados por la expansión de pinos exóticos altamente inflamables. “Es un cóctel explosivo. Seguir subestimando la crisis climática es una irresponsabilidad política que se paga con bosques y viviendas”, afirmó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Giardini remarcó la necesidad urgente de reforzar las políticas de prevención y respuesta: más controles, mayor cantidad de brigadistas, incorporación de aviones hidrantes para el ataque rápido a los focos y una política activa de erradicación de plantaciones exóticas. Además, reclamó sanciones efectivas frente a la destrucción de bosques, tanto por incendios como por desmontes.

Datos oficiales refuerzan el diagnóstico. Un informe de la Dirección Provincial de Aguas de Río Negro indicó que durante el último año las precipitaciones en la zona cordillerana disminuyeron un 43% y las nevadas estuvieron un 37% por debajo del promedio. A esto se suman registros del Servicio Meteorológico Nacional, que señalaron temperaturas hasta 7 grados por encima de la media histórica en sectores de Chubut, Río Negro y Neuquén durante las primeras semanas de enero.

En 2025, el monitoreo satelital de Greenpeace estimó que casi 32.000 hectáreas de Bosques Andino Patagónicos fueron afectadas por incendios durante el verano, cuadruplicando la superficie dañada en la temporada anterior y configurando los peores incendios forestales de las últimas tres décadas en la región.

A este panorama se suma la advertencia de trabajadores de la Administración de Parques Nacionales, quienes señalaron que el sistema cuenta con apenas 400 brigadistas cuando serían necesarios al menos 700 para cubrir los cinco millones de hectáreas bajo su jurisdicción y asistir a las provincias a través del Sistema Nacional de Manejo del Fuego.

“Lo que vive Chubut es un ecocidio anunciado. Los bosques tardarán más de cien años en recuperarse. El fuego no llega solo: llega cuando se recortan presupuestos, cuando se improvisa y cuando se llega tarde”, sostuvo Giardini.

Distintos informes coinciden en que estos incendios no son hechos aislados ni exclusivamente naturales. Se estima que alrededor del 95% de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea por acciones intencionales, negligencia o accidentes vinculados a fogatas, colillas de cigarrillos, quemas de residuos o preparación de campos.

En ese contexto, Greenpeace convocó a la ciudadanía a involucrarse y exigir medidas concretas para prevenir nuevos incendios y enfrentar de manera integral los efectos de la crisis climática.