13 enero, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Comodoro Sociedad

Caravanas, bocinazos y colores: la celebración estudiantil que ya es un clásico en Comodoro

Cada fin de ciclo, cientos de estudiantes y familias recorren el centro en caravana para cerrar el año con una fiesta que desemboca en la costanera. Entre espuma, banderas y abrazos, Comodoro revive una tradición que crece desde los últimos días de noviembre hasta bien entrado diciembre.

Comodoro Rivadavia volvió a vivir por estos días una escena que ya forma parte de su identidad: caravanas repletas de estudiantes avanzando por el centro de la ciudad con globos, carteles, espuma y música a todo volumen.
Los bocinazos se escucharon desde temprano, anunciando el final del ciclo lectivo para alumnos de primarias y secundarias, que cada año replican el mismo ritual.
Autos, camionetas y hasta camiones decorados con cintas y banderas acompañan a los chicos, mientras familiares y amigos alientan con cámaras en mano. Las caravanas, que suelen formarse en distintos puntos de la ciudad, avanzan por las principales avenidas antes de concentrarse en la San Martin, para llegar a un punto inevitable: la costanera.

LA COSTANERA COMO ESCENARIO FINAL
Una vez allí, el festejo se transforma en un encuentro multitudinario.
La playa se llena de colores, espuma, música y remeras firmadas. Los estudiantes se abrazan, se sacan fotos, muestran orgullosos sus carteles de “Promoción 2025” o “Séptimo Grado”, y celebran el cierre de etapa frente al mar.
Para muchas familias, este momento es el más esperado del año: un espacio abierto, accesible y compartido donde convergen chicos de diferentes escuelas, edades y barrios.
Lo que hace una década era un festejo más disperso hoy se consolida como un clásico de la ciudad, repetido año tras año entre los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre.
La época de actos escolares marca el inicio, y luego se suceden las caravanas y encuentros que se multiplican casi a diario.
Este ritual no distingue si se trata de egresados de primaria o de secundaria: todos celebran. Los más chicos lo viven como el paso “a la grandeza”, los adolescentes como el cierre de una de las etapas más importantes de sus vidas.

UNA FIESTA QUE UNE A LA CIUDAD
Más allá del tránsito alterado y los bocinazos que se escuchan en cada esquina, la ciudad ya adoptó esta celebración como parte de su rutina de fin de año. Comerciantes, transeúntes y familias saben que, durante estas semanas, las calles se llenan de color y ruido, pero también de orgullo y emoción.
La fiesta estudiantil se convirtió en un punto de encuentro para toda la comunidad: un momento donde se mezcla el alivio por los objetivos cumplidos, la nostalgia por lo que termina y la alegría por lo que empieza.

UNA POSTAL QUE SEGUIRÁ REPITIÉNDOSE
Caravanas con globos, espuma, música y bocinazos atravesando el centro para desembocar en la costanera: esa imagen ya no es una excepción, es una tradición consolidada.
Una tradición que cada año envuelve a miles de familias y que ya es parte del cierre de calendario en Comodoro Rivadavia.