26 septiembre, 2026
Comodoro Rivadavia, Chubut
Generales Sociedad

Argentina tendrá su primer laboratorio de paleogenómica

Un proyecto del CONICET fue seleccionado por la fundación internacional Wellcome Trust y permitirá crear una sala limpia de alta complejidad inédita en el país. La iniciativa estudiará la historia evolutiva y sanitaria de poblaciones originarias del centro argentino, en articulación con comunidades indígenas.

La ciencia argentina dará un paso inédito en el estudio del ADN antiguo. Un proyecto liderado por el investigador del CONICET Rodrigo Nores fue seleccionado por Wellcome Trust y recibirá financiamiento para construir el primer laboratorio de paleogenómica de la Argentina, una infraestructura que permitirá procesar y analizar muestras arqueológicas dentro del país.

La iniciativa fue elegida junto a otras once propuestas de distintas partes del mundo en el marco del programa Genomics in Context Award, orientado a investigaciones genómicas desarrolladas en articulación con actores sociales y comunidades vinculadas con los proyectos.

El nuevo laboratorio funcionará como una sala limpia especialmente diseñada para trabajar con ADN antiguo, un material extremadamente sensible a la contaminación. Hasta ahora, buena parte de las muestras arqueológicas argentinas que requerían secuenciación paleogenómica debían ser procesadas en laboratorios de Europa o Norteamérica.

La posibilidad de realizar todo ese circuito en Argentina representa, para el equipo, un cambio significativo. “Esto es dar un paso real hacia la soberanía científica”, sostuvo Nores, al remarcar que contar con infraestructura propia permitirá definir agendas de investigación locales y completar el proceso paleogenómico sin depender necesariamente de instituciones extranjeras.

Qué investigará el proyecto

El trabajo estará centrado en reconstruir la historia evolutiva y las dinámicas demográficas de los Comechingón, Sanavirón y Ranquel, poblaciones originarias de la región central del país.

Además, el equipo buscará estudiar cómo fueron cambiando las condiciones de salud a lo largo del tiempo mediante la reconstrucción de genomas antiguos de virus y bacterias asociados a enfermedades.

El objetivo será analizar la relación entre salud humana, ambiente y modos de vida, e investigar cómo pudieron influir distintos procesos históricos, entre ellos la transición desde sociedades cazadoras-recolectoras hacia comunidades agrícolas tempranas.

La investigación contempla más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales pertenecientes a 50 ancestros, provenientes de más de 30 sitios arqueológicos.

Ciencia con participación de las comunidades

Uno de los aspectos centrales del proyecto es el trabajo conjunto con comunidades indígenas, especialmente por el valor cultural, simbólico e identitario de los restos humanos analizados.

Nores señaló que el diálogo con esas comunidades permite incorporar una perspectiva de respeto y corresponsabilidad en las investigaciones, en lugar de reducir los restos arqueológicos únicamente a objetos de estudio.

El equipo está integrado por especialistas de distintas áreas, entre ellas bioantropología, arqueología, genética y paleogenómica, formados en universidades nacionales y vinculados al Instituto de Antropología de Córdoba, dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba.

Entre los antecedentes del grupo se encuentran la identificación de un linaje genético propio del centro argentino con unos 8.500 años de antigüedad, las primeras evidencias prehispánicas de lepra en América y estudios vinculados con el origen y expansión de la sífilis en el continente.

La apuesta a futuro es que el nuevo laboratorio no solo permita desarrollar investigaciones locales, sino que se convierta en un centro de referencia para Argentina y Sudamérica, capaz de recibir y procesar muestras arqueológicas de distintos equipos de la región.