La restauración alcanza distintas reservas de la cordillera y combina plantación de especies autóctonas, trabajo técnico y participación comunitaria. El Vivero Forestal Lemu, en El Maitén, proyecta duplicar su capacidad para sostener nuevas campañas.
Chubut avanza con un programa de restauración de bosques nativos afectados por incendios forestales y ya superó los 130 mil árboles plantados en distintas áreas de la cordillera provincial.
Las intervenciones forman parte del Programa Provincial de Restauración y se desarrollan en sectores como Lago Epuyén, Laguna Los Alerces, Río Turbio, Río Tigre y Cerro Currumahuida, donde equipos técnicos trabajan sobre áreas degradadas por el fuego y otros procesos ambientales.
La estrategia no se limita a plantar árboles. Antes de intervenir, los equipos evalúan el estado de cada ambiente, la presencia de especies nativas, la aparición de plantas exóticas invasoras y la capacidad de regeneración natural de los bosques.
También se incorporan instancias de trabajo con pobladores y comunidades locales, especialmente en áreas como Lago Epuyén y Río Turbio, para sumar conocimientos del territorio y definir prioridades de restauración.
Plantines trasladados en helicóptero
Uno de los operativos más complejos se realizó en la Reserva Provincial Río Turbio, donde se intervino una superficie de unas 20 hectáreas.
El acceso al sector requirió una caminata de aproximadamente 30 kilómetros a través de bosque cerrado y, debido a las dificultades logísticas, los plantines fueron transportados en helicóptero hasta la zona de trabajo.
La experiencia muestra la magnitud de algunas de las tareas de restauración, especialmente en sectores donde el acceso terrestre es limitado.
El vivero que abastece la recuperación
Una pieza clave del programa es el Vivero Forestal Lemu, inaugurado en 2025 en El Maitén y destinado específicamente a producir especies nativas para la recuperación de ambientes degradados.
Actualmente tiene una capacidad aproximada de 70 mil plantines, aunque ya se trabaja en una ampliación que permitiría duplicar esa producción para la próxima primavera.
Además de abastecer las campañas de reforestación, el vivero funciona como espacio de educación ambiental y acompañamiento de jornadas comunitarias de plantación.
Restaurar después del fuego
El objetivo de la política provincial es complementar la prevención y el combate de incendios con una segunda etapa: recuperar los ecosistemas dañados.
La restauración busca favorecer el regreso de especies nativas, proteger la biodiversidad y mejorar la capacidad de los bosques para recuperarse frente a nuevos episodios de degradación.
El programa se desarrolla con participación de la Secretaría de Bosques, comunidades locales, instituciones educativas y organizaciones ambientales, además del proyecto ProCLIM-AR y entidades de cooperación internacional.
Con más de 130 mil ejemplares ya plantados, la provincia busca sostener una estrategia de largo plazo en zonas donde los incendios dejaron algunos de los daños ambientales más importantes de los últimos años.
