Las instituciones lograron frenar temporalmente una modificación en la distribución del Fondo de Asistencia Educativa Municipal impulsada desde la Secretaría de Cultura. Advierten que la medida podría comprometer su funcionamiento y el desarrollo de actividades educativas y culturales.
Las bibliotecas populares de Comodoro Rivadavia se encuentran en estado de alerta ante un proyecto de modificación de la distribución del Fondo de Asistencia Educativa Municipal (FAEM) que, según los cálculos de las instituciones, podría reducir hasta un 52% los recursos que reciben actualmente.
Este jueves 22 de octubre, representantes de las bibliotecas mantuvieron reuniones con concejales y consiguieron frenar temporalmente la iniciativa. Además, acordaron un nuevo encuentro para exponer la situación que atraviesan y plantear la importancia de garantizar el financiamiento de estos espacios culturales y educativos.
Actualmente, la distribución del FAEM destina el 80% de los fondos a las cooperadoras escolares, el 15% a las bibliotecas populares y el 5% restante queda a disposición del Ejecutivo municipal. La propuesta impulsada desde la Secretaría de Cultura busca modificar ese esquema, una posibilidad que generó preocupación entre las instituciones por el impacto que tendría sobre sus ingresos.
Preocupación por el sostenimiento de las bibliotecas
Las bibliotecas populares advierten que una reducción de los recursos afectaría directamente su funcionamiento cotidiano, desde el pago de servicios y honorarios hasta la organización de actividades culturales y el desarrollo de proyectos de crecimiento.
En ese contexto, las instituciones remarcan que el financiamiento resulta indispensable para sostener sus tareas y garantizar la continuidad de espacios que cumplen una función educativa, cultural y social en distintos sectores de la ciudad.
El freno temporal de la iniciativa abrió una instancia de diálogo con los concejales, aunque la discusión sobre la distribución de los fondos continúa abierta. Las bibliotecas buscan que su situación sea considerada antes de avanzar con cualquier modificación que pueda comprometer su sostenibilidad.
La disputa por el FAEM pone en discusión no solo el destino de los recursos municipales, sino también el lugar que ocupan las bibliotecas populares en la vida comunitaria. Para las instituciones, garantizar su financiamiento significa defender el acceso a la lectura, la formación y la cultura, así como preservar espacios de encuentro fundamentales para la comunidad.
