El diputado nacional con aspiraciones de Gobernador, recorrió Esquel, Trevelin y la Comarca Andina con dos temas que atraviesan el futuro de la cordillera: qué va a dejar en Chubut la nueva concesión de la Central Hidroeléctrica Futaleufú y qué se puede hacer antes de cada verano para evitar que los incendios vuelvan a destruir viviendas, producción y bosque.
El diputado nacional visitó la central hidroeléctrica y se reunió en Trevelin con el intendente Héctor “Cano” Ingram, además de mantener encuentros con representantes de las cámaras de comercio y referentes de la región. La discusión por Futaleufú tiene una fecha inmediata: en diciembre vence la prórroga de la concesión y debe definirse el nuevo proceso licitatorio.
Para Glinski, esa discusión representa una oportunidad para modificar una situación que lleva casi medio siglo. La central fue construida para abastecer a Aluar en Puerto Madryn, mientras la línea de alta tensión atraviesa la cordillera y todavía existen localidades del oeste provincial que dependen de generación térmica aislada.
“Estamos ante una oportunidad única”, sostuvo Glinski, que planteó que los municipios de la región deben participar en la elaboración del nuevo pliego y que la próxima concesión tiene que traducirse en beneficios concretos para quienes viven en el territorio.
En esa dirección, trabaja en un Régimen Federal de Equidad Energética Territorial. La propuesta establece una retribución del 5% de la energía neta generada para implementar tarifas eléctricas diferenciales en las comunidades alcanzadas. También prevé que las nuevas concesiones aporten entre el 1% y el 2% de sus ingresos brutos a un Fondo de Desarrollo Territorial Hidroeléctrico destinado a infraestructura eléctrica, agua, saneamiento y obras vinculadas a las cuencas.
“Si somos nosotros los que estamos proveyendo la energía, si los cables de alta tensión pasan por arriba de nuestras casas, ganados y plantaciones, tenemos que discutir qué queda en Chubut”, planteó el diputado durante la recorrida.
Llegar antes que el fuego
El segundo eje fue la prevención de incendios. La última temporada dejó más de 60.000 hectáreas quemadas en Chubut, diez veces el promedio de los tres años anteriores y la peor marca en seis décadas.
Glinski trabaja en un proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos para la Prevención de Incendios en Zonas de Interfase y Gestión del Combustible Forestal. La iniciativa busca actuar sobre una de las variables que pueden reducirse antes de que empiece un incendio: la cantidad de material vegetal disponible para alimentar el fuego.
Por eso, durante su paso por Esquel conversó con Susana Rizzoto, bióloga de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y en la Comarca Andina mantuvo encuentros con productores y referentes de la UTT. La recorrida también incluyó una jornada de reducción de vegetación junto a una brigada comunitaria en La Loma, El Bolsón.
Las brigadas comunitarias fueron ganando participación en los últimos incendios y el proyecto busca incorporarlas al esquema de prevención y respuesta. La iniciativa contempla un Registro Único de Voluntarios y Brigadistas, capacitación y estaciones comunitarias de equipamiento en las zonas de mayor riesgo.
Futaleufú y los incendios atraviesan de manera distinta a la cordillera, pero plantean una misma discusión: qué lugar tiene la gente en las decisiones que afectan su territorio. En un caso, para que la energía que se genera en Chubut se traduzca en tarifas más bajas y obras. En el otro, para trabajar durante todo el año en la prevención y no llegar cuando el fuego ya empezó.
