Con entrada libre y gratuita, la planta baja del CIP se transforma durante la Feria Internacional del Libro en un gran espacio de juego, arte y creatividad. Murales que esperan ser intervenidos, construcciones, bordado, cuentos y música en vivo forman parte de una propuesta donde son los propios chicos quienes terminan de darle vida y color a cada obra.
La Feria Internacional del Libro de Comodoro Rivadavia tiene nuevamente un lugar especialmente pensado para las infancias y las familias. En la planta baja del Centro de Interpretación Pública (CIP), Espacio UPA propone alejarse de los juegos convencionales para invitar a niños y niñas a experimentar, intervenir y crear.
Este año, la propuesta parte de una idea tan sencilla como original: todo comienza en blanco y negro y el color aparece con la participación de los chicos. Murales, retratos, flores gigantes, ilustraciones y superficies de vidrio funcionan como grandes lienzos colectivos que van transformándose a lo largo de cada jornada.
La creadora de proyectos para infancias Cecilia Maneiro, responsable desde hace varios años del diseño del espacio, explicó que el objetivo es ofrecer experiencias diferentes a las que los chicos encuentran habitualmente.
“Armamos espacios lúdicos no convencionales. Acá no van a encontrar juguetes que se compran en una librería, sino lugares donde los chicos puedan jugar y crear, siendo siempre protagonistas de lo que sucede”, señaló.
Del blanco y negro a una obra colectiva
A diferencia del universo intensamente colorido que suele asociarse con las propuestas infantiles, UPA decidió este año invertir la lógica.
“Generalmente asociamos a las infancias con el color, pero esta vez elegimos que el blanco y negro sea el protagonista. Son los propios chicos quienes, con sus intervenciones, van llenando de color cada una de las obras”, explicó Maneiro.

Así, el espacio nunca luce exactamente igual. Cada dibujo, trazo y elección de color modifica las obras originales y convierte la experiencia en una construcción colectiva.
El recorrido incluye también mesas de bordado, construcciones con piezas de madera, sectores de lectura y distintas estaciones destinadas a estimular la imaginación y la motricidad fina.
Obras que vuelven a empezar cada mañana
Parte importante de la identidad visual de UPA lleva la impronta de la ilustradora Luciana Ruiz, conocida en redes como Luli Dibuja, quien fue convocada para desarrollar muchas de las propuestas que luego quedan en manos de los pequeños visitantes.
“Todo comienza en blanco y negro y cobra vida a través de la ilustración y del color que le ponen los chicos. Hay animales fantásticos, rincones de lectura, shows musicales y muchas actividades para disfrutar en familia”, describió.
Uno de los detalles más particulares es que esa gran obra colectiva es también efímera. Al terminar cada jornada, las intervenciones son borradas y los paneles vuelven a quedar preparados para comenzar nuevamente al día siguiente.
“Todos los paneles fueron pintados especialmente para esta Feria. Cada noche se borran las intervenciones y al día siguiente vuelven a quedar listos para que todos los chicos puedan participar nuevamente”, explicó Ruiz.
De esta forma, quienes lleguen durante los distintos días de la Feria tendrán la misma posibilidad de encontrarse con los murales originales y transformarlos desde cero.
Música y cuentos durante toda la jornada
La experiencia no se limita a las artes visuales. La programación se completa con conciertos especialmente pensados para las infancias, entre ellos las presentaciones del dúo Vaivén, integrado por Sofía y Florencia, y de Laura Migliorisi.
También forman parte de la propuesta las Abuelas Cuentacuentos, que regresan con sus narraciones en distintos momentos del día.
“Hay propuestas durante toda la jornada. Vamos alternando las actividades con los conciertos y la lectura de cuentos para que las familias encuentren algo distinto cada vez que pasan por el espacio”, destacó Maneiro.
Crear también es una forma de encontrarse
Más allá de entretener, la propuesta busca recuperar el juego y el arte como formas de expresión y, especialmente, como una experiencia que puede compartirse entre generaciones.
Ruiz destacó que detrás de un dibujo infantil puede aparecer mucho más que una imagen. “La ilustración permite conocer mucho del mundo de los chicos. A veces, pueden expresar con un dibujo cosas que todavía no logran decir con palabras”, sostuvo.
Pero UPA también invita a los adultos a involucrarse: mamás, papás, abuelos, tíos y otros integrantes de la familia pueden sentarse junto a los chicos y crear con ellos.
Durante toda la XIII Feria Internacional del Libro, Espacio UPA permanecerá abierto en la planta baja del CIP con entrada libre y gratuita, convirtiendo al juego, la música, los cuentos y la creación colectiva en otra manera de acercar a las infancias al universo cultural.
