Con Sello Patagónico | VIRAL EN PATAGONIA | Sábado 08 de junio de 2019
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¿La Patagonia tiene su Triángulo de las Bermudas?

Dos desapariciones en el centro de Santa Cruz hicieron que el mito se eche a correr. Daniel Abelaz lleva más de un año desaparecido se quedó sin nafta y buscaba una estación de servicio a pie en el medio de la noche camino a San Julian. Juan Romero por su parte iría de San Julian a Lago Posadas donde pasaría las fiestas de fin de año con una familia conocida. No hay más rastros de ellos.


En abril se cumplió un año desde la última vez que fue visto Daniel Abelaz, meses antes del lamentable aniversario el periodista Martín Quesada de la Opinión Autral marcó el epicentro de las desapariciones, la zona adyacente a la localidad de Puerto San Julián.  

En ambos casos el Juzgado de Instrucción de Puerto San Julián, a cargo del Dr. Pío Pala, determinó que las búsquedas activas concluyeran pese a que ninguno fue ubicado.

ABELAZ

Daniel Abelaz iba camino  a Puerto San Julián junto a su esposa cuando se quedó sin nafta y partió a caminar hacia la estación de servicio de Tres Cerros en la oscuridad. Su esposa fue hallada por la policía pero a él nadie volvió a verlo.


Abelaz tiene 64 años, es jubilado, nacido en Chubut  (Gaiman) aunque hacía más de  30  años vivía en San Julián, sus familiares y amigos descartaban que pudiera haberse perdido dado que  conocía muy bien la zona por su trabajo.

Aunque, hubo sospechas sobre un peón que habría tenido un accidente en la zona no fue posible hallar indicios de sangre ni en el camino ni en el rodado. En el aniversario de su desaparición este año su familia  en un mensaje compartido en redes sociales expresó la incertidumbre sobre su destino. “Algún día estaremos juntos y sabremos que paso realmente en todo este tiempo”.



ROMERO

La desaparición de Juan Romero es más reciente, ocurrió el 23 diciembre. Romero tenía 79 años y es empresario, su familia aseguraba que conocía de lado a lado los caminos santacruceños, fue dueño de una empresa de transporte que unía San Julián con Gregores con  conoce los caminos de Santa Cruz como ninguno.


El 23 de diciembre se dio la última comunicación entre Romero y su esposa. El iba a emprender el viaje desde San Julián a Lago Posadas, lugar donde pasaría Navidad con una familia amiga. Desde aquel momento, el celular del empresario dejó de tener señal.

La activación de su cuenta bancaria le agregó una cuota más de misterio al caso, sin embargo no se pudo determinar si fue él fue quien la usó o si alguien la habría robado.

Romero andaba en su Duster blanca y hoy la Policía cuenta con sus datos, por lo que, si está en la provincia de Santa Cruz, podría ser encontrado en cualquier control vial.

En el mes de febrero, familiares y amigos pusieron sobre el tapete otra versión en torno al caso en la cual hacían  hincapié en un estado de depresión que afectaría al hombre después de conocer el resultado de estudios médicos.

“Estaba deprimido por lo del estomago, y el año pasado se hizo estudios bien complejos y no tenía solución". En este sentido, fue más allá ante la posibilidad de un suicidio. "Puede haber caído en un pozo depresivo, y él me dijo que cuando se cansara de todo eso (de su padecimiento gastrointestinal), iba a desaparecer y se iba con camioneta y todo. Que podemos pensar, que se tiró al mar, o sea no lo queremos pensar, pero puede ser", señaló su esposa Patricia Agnello en diálogo con Tiempo Sur.

Lo único cierto y concreto hasta el momento es que en pocos meses dos hombres  y un vehículo (la camioneta Duster de Romero) desaparecieron sin dejar rastro en suelo santacruceño. Más allá de  las versiones que se puedan hilvanar ante este tipo de casos, la cantidad de personas desaparecidas en democracia en todo el país, exige una respuesta y una política de búsqueda seria que permita dar paz a las familias y respuestas.

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